viernes, 2 de diciembre de 2011

Usos sociales y educativos de las TIC de cara a la apropiación social en la producción de saberes

Por Ángel Alberto Morillo, cursante del doctorado en Ciencias para el Desarrollo Estratégico, mención Innovaciones Educativas. Universidad Bolivariana de Venezuela. Maracaibo, Venezuela. Noviembre 2011.

1.- Resumen:
Para entender los cambios y transformaciones estructurales de una sociedad, o mejor aún, de un colectivo, hay que partir de los procesos educativos. La educación es la base, el cimiento de una sociedad; ahora bien, las Tecnologías de la información y comunicación (TIC) han incidido sobremanera en el proceso de enseñanza- aprendizaje, cada vez más signado por el autodidactismo. Por ello, a partir de postulados de Brey (2009), Porto Gonçalvez (2009), Echeverría (2008), Neüman (2008), Gonzalo (2006), Pimienta (2002-2007), Burch (2005), Ragin (2000), Guber (2004), se analizarán diversas categorías teórico metodológicas  relacionadas con el uso social y educativo de las TIC de cara a los procesos de apropiación social, como visión de futuro, en la producción de saberes. En este sentido cabría pues preguntarse, ¿bajo qué enfoque será este conocimiento? ¿Habrá cabida para lo plural y social? ¿Es posible una sociedad de la información, el conocimiento y la inteligencia sin fines de lucro, sin cosificar al humano, sin brechas digitales, sin brechas generacionales? ¿Se puede lograr apropiación social de TIC en una sociedad de la ignorancia?

PALABRAS CLAVE: usabilidad, apropiación social, producción de saberes.






“Todos nosotros sabemos algo. Todos nosotros ignoramos algo.
Por eso, aprendemos siempre”
Paulo Freire

1- Cuando Dios hizo click…

Todo es presente continuo. La vida es una interrogante superlativa que nos lleva a soñar mundos inimaginables. El ser humano es un ser dialéctico e histórico, social, comunicativo, sobre todo gregario, signado y creado para vivir en comunidad y amor. Sin embargo, toda esta axiología se sustituye- en nuestra rimbombante modernidad- en una categoría: libertad.
Ahora bien, las Tecnologías, en especial, las de Información y Comunicación (TIC), se convierten en la cara visible de una sociedad “planetaria”, “tecnificada”, “libre”, las TIC son garantes de instituir esos principios de libertad, se convierten en la vitrina de un modo de ver y vivir, de una nueva manera, inclusive, de agregarse y congregarse, de relacionarse, de comunicarse, de pensar.  

Para Echeverría (2008) actualmente se acepta que las TIC están produciendo una profunda revolución tecnológica, comparable a las suscitadas por la escritura, la imprenta o la industrialización. Por su parte, Pascualli (2009) afirma que las tecnologías de la información y comunicación llegaron de puntitas para cambiar modos milenarios de comunicación y poner en crisis ramas como la estética y lingüística. De allí nos preguntamos al igual que Burch (2005): ¿estamos ante un cambio de época o una época de cambio?

Sin importar como se llame, la libertad sigue siendo un ideal universal; pero ¿realmente somos libres? ¿Estamos viviendo en libertad? Por ello, prefiero usar la definición de Pérez Esclarín (1979) “la libertad, más que un privilegio individual, es un acto de servicio a la comunidad, una coentrega a la humanización del mundo. Así entendida, la libertad es algo costoso. Implica esfuerzo, riesgo, sacrificio.”

¿Quiénes de los que hoy en día luchan por la libertad defienden este concepto? Que alguien lance la primera piedra, o mejor, haga click. Algunos dirían que es muy utópico ¿Muy utópico? Pero por algo hay que empezar. No obstante, quienes “se jactan de proferir libertad, saberes, avances, vida en abundancia, se convierten en verdugos del mundo entero y se apropian, endosan verdades absolutas, imponiendo un modelo hegemónico, único, irrefutable, anodino, consumista, engreído, vanidoso, que actualmente ha sumido a la humanidad en una crisis sin precedentes” (Morillo, 2010: 306).

“Precisamente las naciones que dicen haber crecido en una tradición de libertad y humanismo, y se consideran como defensoras de dicha tradición, aparecen en el nivel internacional como las más opresoras e inhumanas de todas” (Pérez Esclarín, 1979:15).

¿Alguna duda? Los que tengan ojos que vean y los que tengan ordenador hagan click, digan en nombre de Dios para que nos agarre confesados.

2-La inquisición tecnológica y el dogma del progreso:
Ya teniendo claro el concepto de libertad, por supuesto, desde una perspectiva muy distinta a esa opción individualista caricanteada desde la Revolución Francesa y el surgimiento del positivismo, acuñada por el liberalismo clásico 1. Pasamos ahora a una segunda categoría: el desarrollo.

Sin duda alguna, todos hablan de desarrollo, todos queremos desarrollo, desarrollo es sinónimo de progreso, sin embargo, una gran parte de la gente- y de teóricos- consideran que el desarrollo se centra solamente en el crecimiento económico; ahora bien, el problema de desarrollo y su concepto se debe mirar desde las territorialidades físicas y sociales, de la transformación de la naturaleza, tal como lo apunta Porto Gançalves (2009: 6):

1 Entiéndase por libertad como principio esencial de la llamada modernidad, la cual ha sido impuesta, manipulada y sesgada por los centros de poder. Una libertad signada por las relaciones del capital: Dime cuánto tienes y te diré quién eres. Dicho sea de paso un concepto eurocentrista y hegemónico.
 
“Dominar la naturaleza, sabemos, es el fundamento de la civilización moderna construida por los europeos a su imagen y semejanza y, para ello, los pueblos a ser dominados fueron asimilados a la naturaleza, comenzando por considerarlos salvajes, que significa rigurosamente, los que son de la selva, luego entonces, son aquellos que deben ser dominados por la cultura, por el hombre (europeo, burgués, blanco y masculino). Se ve, pues, que la invención del europeo civilizado es al mismo tiempo la invención del salvaje y así, la invención de la modernidad es inseparable de la invención de la colonialidad.”
Ya lo decía, irónicamente, Monterroso (1972) “hace más de cuatro siglos que fray Bartolomé de las Casas pudo convencer a los europeos de que éramos humanos y de que teníamos alma porque nos reíamos”. Hoy los Bartolomés se visten de globalización y terrorismo, caras de una misma moneda, que cunden ese imaginario con la famosa fe de progreso, dogma que se impone por un lado a fuerza de un modelo de mercado “sin fronteras” o la visión política de una lucha contra “el terror”.

A todas estas, las tecnologías de la información y comunicación (TIC) se convierten en el medio idóneo para patentar y transformar esa hegemonía; Porto Gonçalves (2002) es muy puntual al referir que “las nociones de progreso y de desarrollo están estrechamente articuladas con unas formas de entender la tecnología, o las fuerzas productivas y su papel en la sociedad moderna. Cuando la “naturaleza” es entendida como un “otro” radicalmente externo, como cosa, como un objeto, puede ser sometida con el propósito de satisfacer unas ilimitadas “necesidades” humanas”.

Indudablemente, las sociedades “bartolomescas” o desarrolladas erigen  al progreso como su Dios para su Santa inquisición, teniendo como centro a la razón. Mas Herrera (2007) detalla que “la modernidad consistió en vivir según la razón. Una razón universal y homogénea. La nueva cosmovisión moderna del mundo archivó lo sagrado y erigió un nuevo dios, distinto al católico en occidente, que gobernó la futura vida de los seres humanos: la ciencia moderna, con su acicate más contundente, la razón, como constructora de verdades verificables y universales”.   

Sin embargo, a pesar de vivir en un mundo racional y moderno-así dicen los Bartolomés- cada día vivimos en un mundo sin razón. Pérez Esclarín (2006) afirma que del optimismo pasamos al desencanto, el habitual dicho cristiano de amaos los unos a los otros, se ha convertido de armaos los unos a los otros. Todo esto, a los amos del mundo les conviene, sus “inocuas” tecnologías se convierten en “inicuos” elementos de adoctrinamiento, de dogma único que para Porto Gonçalves (2002) tales tecnologías expresan “la confianza omnipotente en las posibilidades del control creciente sobre la naturaleza y el crecimiento material sin límites. Es la forma en que se relaciona con la “naturaleza” una sociedad que tiene fe ciega en el progreso”.

Finalmente, a todas estas: ¿habrá otros caminos al progreso? ¿Seguiremos esclavizados y cosificados bajo el yugo del desconocimiento tecnológico? Por ello, es necesario ahondar en los usos de las TIC de cara a la apropiación como única vía de esas posibilidades truncadas por el contexto adeverso, ¿será posible?
  
3-Usos de las TIC, ¿hay un camino posible?
Partiendo de la realidad concreta, las TIC son el tema central y de debate en todo el mundo. En la Declaración de Principios de la Cumbre Mundial de la Sociedad de la Información (CMSI) en Ginebra 2003 y Túnez 2005 (2005: 2), promovida por la Organización de Naciones Unidas (ONU),  declara en su numeral 8 lo siguiente:
“Reconocemos que la educación, el conocimiento, la información y la comunicación son esenciales para el progreso, la iniciativa y el bienestar de los seres humanos. Es más, las tecnologías de la información y comunicación (TIC) tienen inmensas repercusiones en prácticamente todos los aspectos de nuestras vidas. El rápido progreso de estas tecnologías brinda oportunidades sin precedentes para alcanzar niveles más elevados de desarrollo. La capacidad de las TIC para reducir muchos obstáculos tradicionales, especialmente el tiempo y la distancia, posibilitan, por primera vez en la historia, el uso del potencial de estas tecnologías en beneficio de millones de personas en todo el mundo”.

Sin embargo, esta rimbombante declaración de la CMSI contrasta con lo aseverado por Pimienta (2007) “a veces la creencia llega hasta el mito o la magia… cuando se pretende que el sencillo hecho de conectar una persona a la Internet va a provocar, de manera mecánica, un proceso que va a conducir a esta persona a escapar, por ejemplo, de su condición de pobreza”. Por tanto, las buenas intenciones no son suficientes, los problemas sociales habidos son determinantes a la hora de llevar a la realidad principios, consignas o acuerdos. Problemas como la violencia, exclusión, hambre, pobreza, aún siguen a la palestra sin respuesta ni solución inmediata.

Por otra parte, es importante señalar la procedencia de estas instituciones y declaraciones, por tanto hay que tener reservas con algunas posiciones generadas desde estos espacios de la ONU, sobre todo cuando se determina que la Declaración de Principios de la CMSI, guarda estrecha relación con los Derechos humanos; al respecto Gamboa (2010:3-4 ) plantea:

“Parte de los problemas conceptuales sobre derechos humanos, está vinculada a su carácter de conceptos históricos, cuyo contenido y extensión necesariamente debe irse construyendo en el tiempo de acuerdo a las condiciones sociales, económicas y políticas del contexto. Sin embargo, es indudable que existe una brecha entre el discurso y la realidad de su violación permanente en las sociedades regidas por sistemas de dominación. Pero, derechos humanos implica una esperanza que tiene un potencial movilizador, y puede contribuir al desarrollo de las luchas por un futuro más justo, porque los derechos no constituyen una concesión, sino una conquista, producto de las luchas de la humanidad”.

No nos oponemos a al concepto matriz de la concepción de DDHH, Declaraciones Universales, entre otros, sino al sesgo que siempre se da en la praxis, a la falsa moral por parte de quienes promulgan esos derechos, en la que las mayores potencias económicas imponen sus visiones, sus cosmovisiones, sus modelos, en fin, colonizan desde sus concepciones, y en el caso del uso de las TIC, no hay excepción alguna. Por ello, interrogantes como ¿a qué uso nos referimos? ¿Uso con sentido? ¿Cuál sentido? ¿Uso consciente? ¿Cuál conciencia? De allí que el problema de la apropiación social se centra en el uso y la incidencia de estos usos en la producción de los saberes para transformación de las realidades sociales.

Ahora bien, en esta dinámica de mediaciones entre propuestas y contrapropuestas, en ese binomio casi inagotable de posibilidades bien para la dominación o emancipación, Neüman (2008: 71) plantea la apropiación social, desde la dualidad resistencia-negociación, para ello:
 “La apropiación social se asumiría como un proceso por medio del cual grupos sociales marginales del sistema económico capitalista interactúan con la propuesta cultural, económica, organizacional y de consumo de ese sistema mediante formas de adjudicación de nuevos sentidos, usos y propósitos que actúan como filtros y les permite mantener su propio horizonte de comprensión del mundo”.

Sin embargo, discrepando con la postura de Neüman, en un contexto signado por territorialidades (Porto Gonçalvez: 2009) vistas desde los centros de poder, ¿se da una negociación? ¿Es adecuado el término? ¿Se da una negociación en términos de desigualdad? ¿Pueden negociar dos partes desiguales? ¿No serán peligrosas esas dualidades vistas desde la prevalencia de una sobre la otra?

4. -La educación un camino necesario desde la apropiación social de las TIC:
Desde épocas milenarias, la educación representa un bastión para el progreso. Sin embargo, es bueno preguntarse, ¿educación para la domesticación o educación para la liberación? Por ello, resulta necesario asociar el campo de la educación con las TIC, por tanto, a sus usos educativos y sociales como formas concretas de lograr la apropiación social.

A todas estas que entendemos por apropiación social como una vía expedita para promover esos procesos de transformaciones necesarios para el cambio en el marco de las TIC. Echevería (2008) explica que las “TIC generan nuevas capacidades de acción, que todas las personas han de adquirir. Ello implica una apropiación social de las TIC, que se pone de manifiesto a la hora de utilizarlas”.  

Por su parte, Gonzalo (2006) asevera que la apropiación social es una manera de darle un uso a estas tecnologías más allá de lo instrumental, estimulando su uso en función de las necesidades individuales y colectivas de los ciudadanos. Igualmente, esta autora sí hace énfasis en el componente educativo, al afirmar que la apropiación social es la forma mediante la cual, esta herramienta adquiere un significado en la cotidianidad de los grupos sociales y se constituye en algo útil para la generación de nuevos conocimientos que permiten a los usuarios transformar la realidad en la cual se encuentran.

En el ámbito educativo, es indispensable revisar la categoría uso para poder comprender el concepto de apropiación, en este caso, las TIC promueven espacios de autoaprendizaje, adquisión de nuevas formas de los procesos de enseñanza- aprendizaje. Echeverría (2008) es muy puntual con respecto al proceso de aprendizaje indicando que dentro de las TIC “buena parte de los procesos de aprendizaje son de índole autodidacta y cooperativa. Se procede de ensayo y error, de modo experimental”.

“Particular importancia tiene la formación de los niños y niñas, que suele ser caracterizada por el autodidactismo. Lo habitual es que los jóvenes sepan usar mejor las TIC que sus mayores, trátese de sus padres o profesores. Por tanto, en la sociedad de la información actual existe una brecha generacional” (Echeverría, 2008: 178).

En Venezuela, particular importancia tiene este hecho, demostrable en la realidad, aún más en las mismas escuelas, donde algunos maestros poseen habilidades y destrezas muy básicas con respecto al uso de las TIC 2. Incluso en la sociedad venezolana, sociedad joven por excelencia, demostrable estadísticamente, quienes acceden y usan las TIC, son los más jóvenes. De allí que el presente estudio tenga especial atención en la educación, especialmente en estudiantes de Educación en Universidades públicas y privadas de Maracaibo, en un periodo comprendido de 2005 al 2011.

2 El programa Canaimita, programas de financiamientos de equipo a través de CANTV, son un asomo, son una luz, para generar, cambios en los procesos de enseñanza aprendizaje. Sin embargo, el entregar computadoras o garantizar la conectividad no garantiza transformaciones sociales de ningún tipo, tal como lo platea Pimienta (2007).
 

Se toma como referente a estudiantes universitarios de la carrera educación, precisamente porque representan esa generación de relevo, sobre todo de cara a las TIC. Partiremos en una primera etapa a partir de los usos educativos y sociales hasta ahora demostrables y abordados en la Universidad del Zulia, Universidad Bolivariana de Venezuela, Universidad Católica Cecilio Acosta y Universidad Rafael Belloso Chacín, claro está, cada una desde sus perspectivas y planteamientos metodológicos y teóricos.

Asimismo una segunda etapa, se centra en resemantizar los procesos de la apropiación social de las TIC, partiendo de la siguiente tríada conceptual:

Se tomará como punto de partida las categorías uso y acceso como condicionantes para llegar a la apropiación social. Desde el punto de vista real la gran mayoría únicamente usa las TIC, muy pocos se apropian de ellas; ahora bien, si la apropiación social la planteamos solo desde la visión de la usabilidad no se podrá nunca entonces lograr la apropiación social. En el caso que nos asiste, la apropiación social, pudiera categorizarse como un elemento utópico por ahora, inmersa en esa fase transitoria de una sociedad capitalista (que solo hace uso) -que en palabras de Pimienta (2002) sería TIC por TIC- hacia una sociedad socialista (que se apropia) - que en palabras de Pimienta (2002) sería TIC para el desarrollo humano.

Toda  investigación de apropiación social debe partir del uso, pero desde ese trinomio (realidad-necesidad- posibilidad) la apropiación social sería un último estadio que es potencialmente existente solo si solo se dan las circunstancias del contexto, es decir, mientras nuestra sociedad no cambie los modos de producción, las relaciones sociales, seguiremos perennemente en una realidad de uso tecnológico,  la apropiación real (de los que hacen tecnología y la crean) está signada por la colonialidad y hegemonia, por las formas dominadoras y explotadoras de los dueños de los medios de producción.

De allí, que la educación es un campo prolijo para comprender ampliamente el proceso de intermediación que nuestros jóvenes hacen a través del uso de las TIC para la producción de saberes y las nuevas formas de relaciones sociales que den paso a procesos de transformación y, más que una negociación propiamente dicha, se logre un proceso de complementariedad o complementación. 

5.-De los usos de las TIC a la apropiación social: visos hacia una teoría crítica posmoderna

El problema central radica en cómo construir una teoría crítica, pues a decir de Santos (2003:32-33) estamos enfrentando diversos problemas modernos para los cuales no existen soluciones modernas. 

En el particular de las tecnologías de la información y comunicación suena muy osado construir una teoría crítica, incluso algunos la calificarían de ilusorio, pero en un contexto signado por la globalización, el caso de las TIC- cara visible y social de las tecnologías-  resulta justo y necesario construir caminos teóricos que superen las dicotomías impuestas por las hegemonías del saber y apunten a un conocimiento emancipatorio o mejor conocido como solidaridad (Santos, 2003).

En este caso, la apropiación social pudiera alinearse con esa categoría de solidaridad planteado por Santos (2003) para aproximarse lo que bien lo denominó teoría crítica posmoderna que lleve a una teoría de la traducción. El conocimiento como emancipación no pretende constituirse en una gran teoría, sino en una teoría de la traducción que pueda convertirse en la base epistemológica de las prácticas emancipatorias, siendo todas ellas de un carácter finito e incompleto y por lo tanto sostenibles sólo si logran ser incorporadas en redes”. (Santos, 2003:37).

Por otra parte, las TIC, socialmente hablando, se han convertido en el equivalente de la industrialización, es decir, lo que es la industrialización al desarrollo, lo son las TIC a la globalización. En este sentido, Santos (2003:30) explica que  “la industrialización presupone una concepción retrógrada de la naturaleza, ya que desconoce la relación entre la degradación de la naturaleza y la degradación de la sociedad protegida por dicha naturaleza”. ¿Acaso las TIC no atentan contra las relaciones sociales, contra la naturaleza humana, cuando lo sume en individualismo, consumismo, alienación, dependencia?

Es por ello, que desde la apropiación social  de las TIC, al igual que Santos (2003) se considere mostrar que el enemigo no son las máquinas sino aquel que tiene el poder para comprarlas o utilizarlas. Sencillamente se trata de un problema que tiene como punto de partida el uso, de allí, que la apropiación social debe llevar a la apropiación emancipadora, que plateada por el autor implica diversos desafíos teniendo como eje el conocimiento:
“La adopción del conocimiento como emancipación tiene tres implicaciones para las ciencias sociales en general y para sociología en particular. La primera de ellas puede ser formulada de la siguiente manera: del monoculturalismo hacia el multiculturalismo… (que) se ve enfrentada a dos dificultades: el silencio y la diferencia… El segundo desafío del conocimiento como emancipación puede ser formulado de la siguiente manera: de las técnicas y los conocimientos especializados heroicos hacia un conocimiento edificante… El tercer desafío puede ser formulado de la siguiente forma: de la acción conformista hacia la acción rebelde” (Santos, 2003:36-38).

Es hora pues de adentrarnos a romper paradigmas sin morir en el intento, para ello es importante tomar esta vía (consejo) para llegar a viejo propuesta por Santos (2003:35-36): “El científico social no debe diluir su identidad en la de activista pero tampoco construirla sin relación con el activismo”.

6 ¿Sociedad de la información?
Si por una parte, la educación es indispensable e inmanente al proceso de apropiación social. También es necesario preguntarse si realmente existe una Sociedad de la información, o mejor todavía, ¿cuál es la naturaleza de esta sociedad de la información? Al igual que Burch (2005) consideramos:
“La expresión “sociedad de la información” se ha consagrado sin lugar a dudas como el término hegemónico, no necesariamente porque exprese una claridad teórica, sino por el bautizo que recibió en las políticas oficiales de los países más desarrollados, además de la coronación que significó honrarlo con una Cumbre Mundial” (p. 2).

En efecto, el concepto de sociedad de la información refiere a la explosión informativa que consigo trajo la popularización y uso doméstico de las tecnologías de la información y comunicación, poniendo de elemento esencial: la información, sobre todo la automatización de ésta.

A partir de estas afirmaciones, se deduce que con el nacimiento del neoliberalismo se abre paso al desarrollo de las TICs, pues, mediante éstas, se rompieron las fronteras físicas y se interconectaron todas las personas del mundo dándole, de este modo, una dimensión concreta a la mano invisible del libre mercado; este fenómeno que en la praxis se denominó globalización o mundialización obedeció a tácticas suasorias utilizadas por los países desarrollados para poder neutralizar cualquier intento de  independencia que afectara los intereses de la inversión del capital con respecto a los centros de poder económico, podría decirse que las TICs son una forma edulcorada de colonizar a pueblos más débiles.

Esto lo certifica Navarro (2011:32) al asegurar que la política neoliberal aplicada en los años 90 tenía “en primer lugar, el cambio de modelo productivo mediante la aplicación de las nuevas tecnologías de la información que iban a proporcionar un nuevo modo de utilización de los recursos, especialmente del trabajo, que iba a ser a partir de entonces más escaso y más barato”.

Si políticamente esas son las medidas aplicadas, en el campo educativo y filosófico el panorama es igual de dantesco. Si bien desde el punto de vista político, económico, se habla de la Sociedad de la información, en el campo de las ideas se habla de la sociedad del conocimiento, sin embargo, Brey (2009) es más osado al afirmar críticamente que:
“La Sociedad del Conocimiento no es más que una nueva etapa de un sistema capitalista de libre mercado que aspira a poder seguir creciendo gracias a la incorporación de un cuarto factor de producción, el conocimiento, al clásico trío formado por la tierra, el trabajo y el capital”(p. 21-22).

A partir de estos principios, de esta crítica al sistema de producción, se parte del fundamento denominado Sociedad de la ignorancia, concepto acuñado por Brey (2009) al aseverar:
“Vivimos, gracias a la tecnología, en una Sociedad de la Información, que ha resultado ser también una Sociedad del Saber, pero no nos encaminamos hacia una Sociedad del Conocimiento sino todo lo contrario. Las mismas tecnologías que hoy articulan nuestro mundo y permiten acumular saber, nos están convirtiendo en individuos cada vez más ignorantes. Tarde o temprano se desvanecerá el espejismo actual y descubriremos que, en realidad, nos encaminamos hacia una Sociedad de la Ignorancia” (p. 25).

No obstante, prosigue Brey (2009):
“Soy consciente de que la palabra “ignorancia”, justamente por oposición a “conocimiento”, está cargada de connotaciones negativas, y que la mera sugerencia de que va a formar parte del título de nuestro futuro inmediato choca frontalmente con nuestra fe en el progreso, postulado fundamental de la modernidad” (p. 23).

Cabría pues preguntarse, ¿bajo qué enfoque será este conocimiento? ¿Habrá cabida para lo plural y social? ¿Es posible una sociedad de la información, el conocimiento y la inteligencia sin fines de lucro, sin cosificar al humano, sin brechas digitales? ¿Se puede lograr apropiación social de Tics en una sociedad de la ignorancia?




7.-Investigación social: constatación y reflexión:
Más allá de lo físico propiamente dicho, el campo va más allá; al respecto,  Guber (2004)  explica que “el campo no es un espacio geográfico, un recinto que se autodefine desde sus límites naturales (mar, selva, calles, muros), sino una decisión del investigador que abarca ámbitos y actores”. En efecto, esta decisión implica un conjunto de valores y creencias que el investigador lleva consigo,  el simple hecho de introducirse en un problema en especial es porque su conciencia así lo dictamina y los elementos del contexto que vive. A este proceso se le denomina reflexibilidad.

De allí, el papel fundamental del investigador en la construcción de caminos para dar respuesta a los problemas que aquejan sus entornos, implica a decir de Guber (2004) integración de “prácticas y nociones, conductas y representaciones. El investigador accede, pues, a dos dominios diferenciales, aunque indisolublemente unidos: uno es el de las acciones y las prácticas; otro, el de las nociones y representaciones”.

“Ahora bien, al considerar que el mundo social es un mundo preinterpretado por los actores, el investigador necesita desentrañar los sentidos y relaciones que construyen la objetividad social. A ello accede en el trabajo de campo. Este acceso no es neutro ni contemplativo” (Guber, 2004: 48).  Sin embargo, a diferencia de Guber, considero repreguntar: ¿Es posible la objetividad social? Valdría la pena acotar: ¿Es posible la subjetividad social? Cuando la misma Guber (2004) afirma: “Sigo creyendo que el trabajo de campo etnográfico es el método (o mejor dicho, el conjunto de actitudes o disposiciones metodológicas) de las ciencias sociales que más se parece a la vida.”

7.2.- El simbolismo del diálogo:
Intrínsecamente Guber (2004) se relaciona con Ragin (2007) en el planteamiento metafórico del diálogo teoría- realidad. Para Guber (2004) “en vez de aplicar unidireccionalmente los modelos teóricos al referente  empírico, el antropólogo intenta abordarlo mediante un activo diálogo. Hablar de diálogo significa eliminar, lo más posible, los monólogos tautológicos del investigador teoricista y la ilusoria réplica empirista de lo real”.

Mientras que para Ragin (2007) “es importante examinar las diferentes formas de diálogo entre ideas y pruebas empíricas porque el carácter de las representaciones de la vida social, que son producto de las diferentes formas de práctica de investigación social, está muy influenciado por la naturaleza de este diálogo”.

No obstante, para Ragin el dato es la prueba empírica, mientras que para Guber solo prefiere el término información, diferenciándola de dato en sí.

8- Categorías del método, paradigma marxista:
Los postulados marxistas no son fáciles. Tienden a ser densos y enrevesados, de una profundidad filosófica descomunal; no es cuestión de apologías o panegíricos, si no de poner los puntos donde van. Ahora bien, la categoría del método esencial propuesto por Marx es el método histórico al referir que el hombre es el resultado del proceso histórico y no como lo afirmaban los teóricos liberales quienes tenían la concepción de que la naturaleza humana del individuo aparecía conforme a la naturaleza en tanto que puesto por la naturaleza no en tanto que producto de la historia.
 
Por otra parte, el método analítico y la abstracción son  categorías del método, que en mi humilde criterio, permanecen subyacentes; en este sentido Marx analiza las estructuras productivas tomando en cuenta elementos como la propiedad, producción, dinero, mercancía y capital, como un todo para entender las dinámicas y relaciones impuestas por el capital. De allí que “La producción en general es una abstracción, pera una abstracción que tiene un sentido, en tanto pone realmente de relieve lo común, lo fija  nos ahorra así una repetición” (Marx, 1857: 35).

Todos estos elementos al enlazarlos con la apropiación social de las TIC, referimos sin duda también a esa historicidad que por un lado las tecnologías presentan y, por otro, la comunicación e información sugieren. Si para los enciclopedistas y pensadores liberales del siglo XVIII la sociedad civil es el famoso punto de “conexión” entre los sujetos; hoy día, ese elemento histórico se manifiesta en la sociedad del conocimiento y la información, cuya representación más significativa de luchas de clase radica en la llamada brecha digital. 

7.2- Categorías del objeto, la apropiación:
Para Marx (1857:37)  “toda producción es apropiación de la naturaleza por parte deI individuo en el seno y por intermedio de una forma de sociedad determinada. En este sentido, es una tautología decir que la propiedad (Ia apropiación) es una condición de la producción. Pero es ridículo saltar de ahí a una forma determinada de la propiedad, por ejemplo, la propiedad privada.” Cuando en un sentido originario o primigenio, la historia, el análisis histórico, demuestra que la propiedad es común.

De acuerdo a este planteamiento, la apropiación va más allá del uso y acceso, es decir, es producción y cuando hablamos de producción nos referimos a la producción de cualquier tipo, no meramente la capital o de mercancías; por ello, al analizar las categorías dialécticas: realidad-necesidad-posibilidad, pudiera decirse que realmente la mayoría de las personas usan las TIC, pocas se las apropian en el sentido de ir creativamente más allá del uso normal previsto. Por supuesto, esto sucede en vista de que la apropiación, en este caso, se da para el consumo y no para la producción (visión marxista).

Por otra parte, la apropiación social responde más bien a una necesidad transitoria, que todavía queda en el mero aprovechamiento que ni siquiera sacándole el máximo se lograría la apropiación absoluta. Sin duda lo de apropiación está en el ámbito de las posibilidades (visión) no de las realidades. No obstante, Marx deja un camino abierto al integrar producción – apropiación como uno solo.



8.- FUENTES:
·         Brey, Antoni y autores (2009): LA SOCIEDAD DE LA IGNORANCIA. Edita Proyecto Segunda Edad Contenporánea. Barcelona- España.
·         Burch, Sally (2005): PALABRAS EN JUEGO. C&F Editores, coordinado por Alain Ambrosi, Valéry Peugeot y Daniel Pimienta. Madrid- España.
·         Echeverría, Javier (2008). APROPIACIÓN SOCIAL DE LAS TECNOLOGÍAS DE LA INFORMACIÓN Y COMUNICACIÓN.  Revista CTS, Nº 10, Vol. 4, País Vasco, España, Pág. 171-182.
·         Gamboa, Teresa (2010). NECESIDADES Y DERECHOS HUMANOS, REVOLUCIÓN Y SOCIALISMO. En proceso de publicación por la Fundación Juan Vives Suriat.
·         Gonzalo, Morelis (2006): DÉFICIT DE ACCESO Y APROPIACIÓN SOCIAL DE LAS TECNOLOGÍAS DE LA INFORMACIÓN Y COMUNICACIÓN.  Fundación Escuela de Gerencia Social. Caracas-Venezuela.
·         Guber, Rosana (2004): EL SALVAJE METROPOLITANO. Buenos Aires. Editorial Paidós.

·         Marx, Karl (1857/1974). INTRODUCCIÓN GENERAL A LA CRÍTICA DE LA ECONOMÍA POLÍTICA Y CARTAS SOBRE EL CAPITAL. Ed. Pasado y Presente. Prólogos a El Capital. Traducción de José Aricó y Jorge Tula en 1982. DF, México. Siglo XXI Editores.

·         Mas Herrera, María Josefina (2007): ENSAYOS SOBRE TECNOLOGÍA Y DESARROLLO ENDÓGENO. Venezuela. Editorial Panapo.

·         Monterroso, Augusto (1972): DEJAR DE SER MONO. Tomado de Movimiento Perpetuo, Joaquín Mortiz, México. Disponible en http://ciudadseva.com/textos/cuentos/esp/monte/dejar.htm [2010, 20 de mayo].
·         Morillo, Ángel Alberto (2010). ¿OXIGENACIÓN DEL CAPITALISMO? LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS COMO VEHÍCULO DE ADOCTRINAMIENTO CONTENPORÁNEO. Revista Comunica, Nº 2. Maracaibo-Venezuela, Pág. 605- 312.
·         Navarro, Vicenç y autores (2011). HAY ALTERNATIVAS. España. Ediciones Sequitur.
·         Neüman, María Isabel (2008): CONSTRUCCIÓN DE LA CATEGORÍA APROPIACIÓN SOCIAL. Revista Quórum Académico, Vol. 5, N° 2, Maracaibo-Venezuela, Pág. 67 – 98.
·         Pasquali, Antonio (2009). CONSTRUCCIÓN DEL CONOCIMIENTO Y LA INVESTIGACIÓN EN LA RED. Intervención en el foro de Organizado por UNICA (Universidad Católica Cecilio Acosta). Tema: Conservación y uso del conocimiento en la era electrónica, Maracaibo, Venezuela.
·         Pérez Esclarín, Antonio (1979): LA REVOLUCIÓN CON MARX Y CON CRISTO. Monte Ávila Editores. Caracas- Venezuela.
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