Por José Miguel Vivas.
(Basada
en la protesta de los estudiantes iraníes en la embajada inglesa en
Teherán, por las sanciones impuestas a Irán por su programa nuclear)
- ¡No somos enemigos, somos humanos! -
Grita
el estudiante iraní, Majid Al Yasir mientras bate de un lado hacia el
otro la bandera de su país. Frente a él, la gran muralla de ladrillos
que guarnecen la embajada del Reino Unido en Teherán. Su cara es la
representación del sentimiento que invadía al gran mar de estudiantes
universitarios presentes: Indignación.
Los
policías, ponen su dosis de violencia para calmar el alboroto, pero el
método resulta ser tan volátil como encender un cigarrillo en una cámara
de gas. La algarabía va in crescendo. Amir Husein, otro estudiante
iraní, lanza con furia una piedra al aire. Todos observan detenidamente,
como si el tiempo en ese momento hubiese pasado con calma. La piedra
cae e impacta contra el vídrio de una oficina de la embajada. Con el
sonido, el tiempo decide seguir su transcurrir normal y se oye un grito
en persa: "¡Viva Irán. Muerte a Inglaterra!".
La
bandera Inglesa que se izaba en el mástil del recinto fue consumida por
la ira de los iraníes, transformada en fuego. Luego de ese acto
iconoclasta, los insurrectos deciden hacer sucesivos los lanzamientos de
piedras. Majid Al Yasir cree entonces justo colgar la bandera de Irán
en el portón principal de la embajada, a modo de firma de los hechos.
Yo justo atrás, un poco lejos del peligro y donde la mesura se mantiene estable escucho:
- Por creernos peligros nucleares, terminaron detonando esta verdadera bomba - .
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viernes, 9 de diciembre de 2011
jueves, 24 de noviembre de 2011
Máxima indignación en Harvard: Los alumnos de la cátedra de Introducción a la Economía de la Universidad Harvard exigen nuevas perspectivas académicas
Autora: Julia Evelyn
Martínez
Un un hecho insólito, digno de ser incluido en la saga de
“Aunque usted no lo crea”de Ripley, el pasado 02.11.2011, un grupo de
estudiantes de economía tomó la decisión de retirarse en bloque de la cátedra de
Introducción a la Economía de la Universidad Harvard, en protesta por el
contenido y el enfoque desde el cual se imparte esta materia.
¿Qué hay de asombroso en este hecho?. En primera lugar, la
protesta tuvo como destinatario directo al conocido economista Gregory Mankiw,
ex asesor del Presidente George W. Bush y autor de uno de los manuales de
macroeconomía más utilizado en las escuelas de economía dentro y fuera de
Estados unidos. En segundo lugar, porque de acuerdo a la carta entregada por
los/as estudiantes antes de retirarse de la cátedra, el motivo de la protesta
fue su indignación por lo que consideran el vacío intelectual y la corrupción
moral y económica de gran parte del mundo académico, cómplices por acción u
omisión en la actual crisis económica. Y en tercer lugar, se trata de un hecho
insólito, porque los integrantes del movimiento estudiantil detrás de este
hecho de indignación académica en contra del pensam iento único neoclásico,
pertenecen a la élite económica, social y política de los Estados Unidos, que
se forma en la Universidad de Harvard para dirigir las corporaciones
empresariales globales y/o para asesorar a los gobiernos en materia de
políticas económicas y financieras.
En diversos párrafos de la carta al profesor Mankiw se lee:
“hoy estamos abandonando su clase, con el fin de expresar nuestro descontento
con el sesgo inherente a este curso. Estamos profundamente preocupados por la
forma en que este sesgo afecta a los estudiantes, a la Universidad, y nuestra
sociedad en general (…) Un estudio académico legítimo de la economía debe
incluir una discusión crítica de las ventajas y los defectos de los diferentes
modelos económicos. A medida que su clase no incluye las fuentes primarias y
rara vez se cuenta con artículos de revistas académicas, tenemos muy poco
acceso a aproximaciones económicas alternativas. No hay ninguna justificación
para la presentación de las teorías económicas de Adam Smith como algo más
fundamental o básico que, por e jemplo, la teoría keynesiana ..(…) ..Los graduados
de Harvard juegan un papel importante en las instituciones financieras y en la
conformación de las políticas públicas en todo el mundo. Si falla la
Universidad de Harvard a la hora de equipar a sus estudiantes con una
comprensión amplia y crítica de la economía, sus acciones serán susceptibles de
perjudicar el sistema financiero mundial. Los últimos cinco años de crisis
económica han sido prueba suficiente de ello”. La carta concluye: “No estamos
retirando de su clase este día, tanto para protestar por la falta de discusión
de la teoría económica básica y como para dar nuestro apoyo a un movimiento que
está cambiando el discurso estadounidense sobre la injusticia económica (Occupy
wall street) . Profesor Mankiw, le pedimos que se tome nuestras inquietudes y
nuestro retiro de su clase en serio”.
Según reportan los escasos medios de comunicación que le
dieron cobertura a esta protesta, el movimiento de los estudiantes de Harvard a
favor de una economía crítica, se ha ampliado y ha incorporado otras demandas para
hacer de Harvard una “universidad socialmente responsable”. Una de éstas
consiste en la negociación de contratos de trabajo más dignos para el personal
de servicios de la universidad que sufre las políticas de flexibilización
laboral que tanto daño le han ocasionado a la clase trabajadora norteamericana.
Movimientos similares han comenzado a surgir en la Universidad de Duke
(Carolina del Norte) y en la Universidad de Berkeley (California).
El movimiento iniciado en Harvard por un cambio en el
enfoque dominante de la enseñanza de la economía no es nuevo. Más bien es un
movimiento que viene a sumarse a la iniciativa por un cambio en la enseñanza de
esta disciplina que iniciaron en mayo de 2000 los y las estudiantes de las
universidades francesas y que meses después recibió el apoyo de estudiantes de
Cambridge, Inglaterra.
En ese entonces, también el movimiento estudiantil francés
hizo pública una carta declarándose globalmente descontento por la enseñanza
recibida, que les impedía lograr una comprensión profunda de los fenómenos
económicos a los cuales las personas se enfrentan en el mundo real. Un pasaje
de esta carta señalaba que “ la mayor parte de nosotros ha escogido la
formación económica con el fin de adquirir una comprensión profunda de los
fenómenos económicos a los cuales el ciudadano de hoy en día se encuentra
confrontado. Ahora bien, la enseñanza tal como es expuesta –es decir en la
mayor parte de los casos la teoría neoclásica o enfoques derivados –,
generalmente no responde a esta expectativa”. La carta finalizaba con un
exhortación al profesorado francés similar al mensaje enviado al profesor
Mankiw : ¡Despiértense antes de que sea demasiado tarde!.
Hace casi 200 años, John Stuart Mill al asumir como Rector
de la Universidad de Saint Andrew, recordaba al claustro de profesores de dicha
universidad, que la función de las universidades no es hacer que los
estudiantes aprendan a repetir lo que se les enseña como verdadero sino que su
función es formar personas con capacidad de pensar por si mismas. De acuerdo a
este gran economista y filosofo, las universidades deben enseñarles a las
personas a “Poner en duda las cosas; no aceptar doctrinas, propias o ajenas,
sin el riguroso escrutinio de la crítica negativa, sin dejar pasar inadvertidas
falacias, incoherencias o confusiones; sobre todo, insistir en tener claro el
significado de una palabra antes de usarla y el significado de una proposición
antes de afirmarla……. El objetivo d e la universidad no es enseñar el
conocimiento requerido para que los estudiantes puedan ganarse el sustento de
una manera particular. Su objetivo no es formar abogados ó médicos ó ingenieros
(ó economistas) hábiles, sino seres humanos capaces y sensatos....... Los
estudiantes son seres humanos antes de ser abogados, médicos, comerciantes o
industriales; y sí se les forma como seres humanos capaces y sensatos, serán
por sí mismos médicos y abogados (y economistas) capaces y sensatos”.
Es obvio que la incapacidad de las universidades actuales de
formar economistas críticos y sensatos no responde únicamente a posturas
personales e ideológicas de docentes y/o autoridades universitarias, sino más
bien responde a factores relacionados con el rol que las universidades cumplen
en la reproducción de las relaciones de poder dentro del sistema capitalista en
su fase neoliberal. Probablemente uno de los principales factores explicativos
de la crisis en la enseñanza de una economía crítica
e integral, es la pérdida
de la identidad e independencia de las universidades debido a que han sido capturadas
por los intereses de las corporaciones y/o por la demanda del mercado. Se les
ha presionado directa (o indirectamente) a convertirse en empresas educativas
con la misión de formar a los dos tipos básicos de economistas que demanda el
mercado en la fase actual del capitalismo: economistas especialistas altamente
calificados/as y economistas generalistas poco calificados/as para apoyar a
especialistas o para desempeñarse en funciones gerenciales. Esto a su vez ha
conducido a una especie de fragmentación del conocimiento y a la ausencia de
pensamiento crítico. ¿El resultado final? Economistas formados para adaptarse
y/o colaborar con el status quo que mantiene a la mayor parte de la humanidad
en la exclusión y la pobreza.
El mensaje que desde Harvard envían los y las estudiantes de
economía, no debería pasar desapercibido por las escuelas de economía del mundo
entero, en particular por las escuelas de economía de los países del sur. Es
tiempo de rectificar el rumbo (si se ha perdido en algún momento). Es tiempo de
separar la verdadera función universitaria de la función de formación técnica
superior, y sobre todo, es tiempo de devolverle a la enseñanza de la economía
el carácter crítico, riguroso e integral que tanta falta hace en los momentos
actuales de crisis sistémica que ha provocado el sistema capitalista.
Si no actuamos ahora, con hechos y no con meros discursos,
las escuelas de economía (y quienes trabajamos en ellas) estamos en riesgo de
correr – más tarde o más temprano- con la misma suerte del desafortunado
profesor Mankiw.
Profecía
A los indignados del mundo.
Las desdeñadas wikis
Prorrumpieron en su cara
Como animales furiosos
Cuidando el alimento.
El monstruo herido gimió
Ahora quienes peregrinan libertad
De la expresión se
desnudan
Y les quedó congelada.
Corrieron con una mano en
la diestra
Tapando sus partes
siniestras
Dijeron que las filtraciones no llenan
Pero revientan los
traspapelados secretos.
Ahí vienen los indignados
Como palomas cundieron la
plaza
Ya es imposible
detenerlos
Las wikis también los
acompañan
Gritan, gritan, gritan,
Aunque nadie los escucha.
¿Qué diría Teodoro?
Ya se están despertando
del sueño insomne
¿Qué pasará con Eduardo?
El mundo se está enderezando,
Los indignados y las
wikis son los primeros
Los faraones están asustados
Se vienen más plagas…
Ojalá Aldous Huxley los
agarre confesados.
Por Ángel Alberto Morillo
jueves, 17 de noviembre de 2011
Occupy Wall Street y el nuevo mundo feliz
Publicado el 17 de noviembre de
2011
Por Amy Goodman
Apenas pasada la 1 de la
madrugada del martes recibimos la noticia de que la policía de la ciudad de
Nueva York estaba haciendo una redada en el campamento de Occupy Wall Street.
Fuimos rápidamente con el equipo de noticias de Democracy Now! hasta Zuccotti
Park, ahora bautizado Plaza de la Libertad. Cientos de policías antidisturbios
ya habían rodeado el área. Mientras la policía destrozaba las carpas,
trabajadores de limpieza de la ciudad lanzaban las pertenencias de los
manifestantes a los camiones de basura. Más allá de las barricadas, en el
centro del parque, entre 200 y 300 personas se tomaban de los brazos formando
una cadena humana y se negaban a ceder el espacio que habían ocupado durante
casi dos meses. Fueron esposados y arrestados uno a uno.
Los pocos miembros de la prensa
que logramos atravesar las barreras policiales fuimos enviados al área asignada
a los periodistas, al otro lado de la calle frente al Zuccotti Park. Cuando
nuestras cámaras comenzaron a grabar, estacionaron dos autobuses delante para
impedirnos ver lo que sucedía del otro lado. Mis compañeros y yo logramos pasar
entre los autobuses e ingresar al parque tras atravesar una montaña de carpas
desarmadas, toldos y sobres de dormir. La policía casi logra impedir que los
medios vean la destrucción.
Entre una pila de cosas
amontonadas vimos una biblioteca destrozada. Ya dentro del parque encontré un
libro en el suelo. Tenía inscripta la sigla “OWSL” de Occupy Wall Street
Library, también conocida como la Biblioteca del Pueblo, una de las principales
instituciones que había surgido de la dinámica democrática del movimiento.
Según los últimos datos de los que se tenía registro, la biblioteca contaba con
un total de 5.000 libros recibidos a través de donaciones. El que encontré
entre los escombros de la democracia que estaba siendo arrojada a la basura fue
“Nueva visita a un mundo feliz”, de Aldous Huxley.
A medida que avanzaba la noche
aumentaba la ironía de haber hallado el libro de Huxley. Lo escribió en 1958,
casi 30 años después de su famosa novela distópica “Un mundo feliz”. La obra
original describía una sociedad del futuro donde la gente estaba estratificada
entre pudientes y desposeídos. A los habitantes del “mundo feliz” se les
proporcionaba placer, distracción, publicidad y drogas intoxicantes para
volverlos complacientes: un mundo de perfecto consumismo donde las clases bajas
hacían todo el trabajo para la élite.
“Nueva visita a un mundo feliz”
fue el ensayo de Huxley en respuesta a la velocidad en que observó que la
sociedad moderna se dirigía hacia ese futuro desolador. Haberme topado con ese
libro no podía ser más pertinente: el campamento, que había sido motivado en
gran medida por la oposición a la supremacía del comercio y la globalización,
estaba siendo destruido.
Huxley escribió en su libro: “La
Gran Empresa, hecha posible por el avance de la tecnología y la consiguiente ruina
de la Pequeña Empresa, suele ser gobernada por el Estado, es decir, por un
reducido grupo de jefes de partido y los soldados, policías y funcionarios
públicos que cumplen sus órdenes. Una democracia capitalista, como la de los
Estados Unidos, suele ser gobernada por lo que el profesor C. Wright Mills ha
llamado la Élite del Poder”. Y continúa: “Esta Élite del Poder procura
directamente ocupación en sus fábricas, oficinas y comercios a varios millones
de los trabajadores del país, domina a muchos millones más prestándoles dinero
para la compra de lo que ella produce y, como dueña de los medios de
comunicación en masa, influye en el pensar, el sentir y el obrar de
virtualmente todo el mundo”.
Uno de los trabajadores
voluntarios de la Biblioteca del Pueblo, Stephen Boyer, estaba allí cuando
allanaron el parque. Tras evitar ser arrestado y brindar primeros auxilios a
sus compañeros, escribió: “Destruyeron todo lo que trajimos al parque. Nuestra
hermosa biblioteca fue destruida. Nuestra colección de 5.000 libros
desapareció. Nuestra carpa, que fue una donación, también fue destruida al
igual que todo el esfuerzo que hicimos para levantarla”.
Poco después, la oficina del
alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, publicó una foto de una mesa con
algunos libros y afirmó que los libros fueron bien conservados. Mientras tanto,
la Biblioteca del Pueblo escribía el siguiente mensaje en tweeter: “Estamos
contentos de ver que algunos libros están en buen estado. Ahora bien, ¿dónde
están el resto de los libros y nuestra carpa y nuestras cajas?”. La carpa había
sido donada a la biblioteca por la ganadora del Premio Nacional del Libro y
leyenda del rock Patti Smith.
Muchos otros sitios de protesta
del movimiento Occupy en otras ciudades fueron allanados recientemente. La alcaldesa
de Oakland, Jean Quan, confesó a la BBC que había participado en una
conferencia telefónica junto a los alcaldes de otras 18 ciudades para hablar de
la situación. Otro informe de prensa observó que el FBI y el Departamento de
Seguridad Nacional habían asesorado a las autoridades de las ciudades.
Un juez del estado de Nueva York
falló el martes a favor del desalojo y dictaminó que los manifestantes no
pueden regresar al Parque Zuccotti ni con sus sobres de dormir ni con sus
carpas. Tras el fallo, un abogado constitucionalista me envió un mensaje de
texto que decía: “Solo recuerda: el movimiento está en las calles. Los
tribunales siempre son el último recurso”. O como canta Patti Smith: “El pueblo
tiene el poder”.
Denis Moynihan colaboró en la
producción periodística de esta columna.
© 2011 Amy Goodman
Texto
en inglés traducido por Mercedes Camps. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español,
spanish@democracynow.org
Amy
Goodman es la conductora de Democracy Now!, un noticiero internacional que se
emite diariamente en más de 550 emisoras de radio y televisión en inglés y en
más de 350 en español. Es co-autora del libro "Los que luchan contra el
sistema: Héroes ordinarios en tiempos extraordinarios en Estados Unidos",
editado por Le Monde Diplomatique Cono Sur.
DISPONIBLE EN http://www.democracynow.org/es/blog/2011/11/17/occupy_wall_street_y_el_nuevo_mundo_feliz
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