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miércoles, 27 de mayo de 2009
Mejore su expresión
Miembro Correspondiente de la Academia Venezolana de la Lengua
VIII.- Se está haciendo, lamentablemente, muy común el mal uso, el uso confuso, de las palabras contemporáneo y contemporáneamente. De dos personas que tienen la misma edad o edades muy cercanas, se dice, descuidadamente, que son contemporáneas. No es así. La palabra exacta es coetáneas. Esta sí significa, con toda propiedad de la misma edad. Contemporáneo significa perteneciente a la Edad Contemporánea, que es la edad histórica más reciente, que suele entenderse como el tiempo transcurrido desde fines del siglo XVIII o principios del XIX. Desde esta perspectiva, los hombres actuales somos contemporáneos de Simón Bolívar, Rómulo Gallegos o Arturo Uslar Pietri; y de cualquier individuo que viva en esta época, que viva en la actualidad. Coetáneas, por el contrario, son dos personas que tengan la misma edad o edades muy cercanas.
De contemporáneo se deriva contemporáneamente, con significación equivalente; pero se están oyendo disparates como éste: El hecho sucedió contemporáneamente en Caracas y en Bogotá…, Contemporáneamente hubo protestas en Barquisimeto y en Maracaibo… De dos hechos que se suceden al mismo tiempo debe decirse que suceden simultáneamente.
IX.- Obsequiar no significa regalar como piensan los que dicen por ejemplo, Carlos obsequió un anillo a su novia. Debe entenderse que por la intencionalidad de esta oración, la obsequiada es la novia, no el anillo; y es más, que, en sentido recto, un anillo no puede ser obsequiado. Además de ‘enamorar, requebrar a una dama, galantear’, obsequiar significa ‘agasajar a uno con atenciones, servicios o regalos’. De esto se infiere que sólo las personas pueden ser obsequiadas, no los animales y, especialmente, no las cosas. Obsequiar está en la línea semántica de verbos como distinguir, agasajar, premiar, festejar, cumplimentar, halagar, homenajear, lisonjear y otros. Todos ellos exigen que alguien distinga, agasaje, premie, etc. a alguien con algo. Esto es, son verbos que por su significación, requieren un objeto directo personal y un complemento circunstancial de instrumento, introducido por la preposición con. De la misma manera que se dice: El presidente distinguió al ministro con una condecoración o El jefe premió a su secretaria con un aumento de sueldo; así mismo, en buen español, debe decirse Carlos obsequió a su novia con un anillo. Y, por supuesto, la expresión tan corriente: Fulano cumple años, ¿qué le obsequiaré?, debe correctamente formularse: Fulano cumple años, ¿con qué lo obsequiaré?
viernes, 15 de mayo de 2009
Pronunciación de la equis
Profesor de Lengua Española en la Universidad Carlos III de Madrid, donde imparte la asignatura Lengua Española I en las licenciaturas de Periodismo y Comunicación Audiovisual, y la asignatura Lengua Española en la titulación en Cultura y Civilización de la Universidad para Mayores.
Es licenciado en Filología Hispánica y doctor en Humanidades y ha sido habilitado para el Cuerpo de Profesores Titulares de Universidad por el Área de Conocimiento de Lengua Española.
Anteriormente ha sido profesor en la Universidad de Bohemia Occidental y Universidad de Bohemia Meridional (República Checa), profesor del New Zealand Council for Teacher Education en Wellington (Nueva Zelanda) y profesor en la Universidad de Dresde y Universidad de Halle-Wittenberg (Alemania).
Ha realizado estancias de investigación en la Universidad Libre de Berlín, Universidad París 13 y Universidad de Heidelberg.
Ha sido becario del Ministerio de Asuntos Exteriores y del DAAD (Servicio Alemán de Intercambio Académico).
Publicado por Alberto Bustos 16 de Abril de 2009
La x presenta varias pronunciaciones diferentes. Es uno de los puntos en que aparecen desajustes entre escritura y pronunciación en nuestra lengua.
La primera posibilidad es pronunciarla como [ks]. Esto ocurre sobre todo cuando va entre vocales, por ejemplo, examen [eksámen], taxi [táksi]. Más relajada y también correcta es aquí la pronunciación [gs]: [egsámen, tágsi]. En este contexto se pueden oír también versiones simplificadas en [s], pero se perciben como vulgares o, en el mejor de los casos, muy informales: [esámen, tási].
Las realizaciones [ks] y [gs] también son posibles cuando la x va seguida de consonante, como en texto [téksto]. Esto es frecuente en las variedades americanas del español. En España esa pronunciación se reserva para el discurso esmerado o enfático. Lo corriente es pronunciar aquí simplemente [s]: [tésto]. Esta simplificación es impecable desde el punto de vista de la norma.
También encontramos la pronunciación [s] en posición inicial de palabra, generalmente en helenismos como xenofobia [senofóbia] y xilófono [silófono], aunque nuestros amigos mexicanos también ponen su granito de arena con algún nombre como Xochimilco [sochimílko]. La pronunciación [ks] en esta posición no solamente resulta difícil para los hablantes de castellano, sino que se siente claramente como pedante.
Y hablando de México no debemos olvidar que México, Texas y Oaxaca se dicen, respectivamente, [méjiko, téjas, uajáka] y nunca [méksico, téksas, oaksáka]. La pronunciación de x como jota también rige para algunos nombres propios de persona que mantienen esta letra como arcaísmo gráfico, por ejemplo, Ximénez [jiménez]. No obstante, siempre es prudente en casos semejantes atenerse a lo que digan los interesados (no vamos a venir aquí a decirle a nadie cómo se llama).
Por último, una lectora me explicaba un día en un comentario que, además, en algunos nombres mexicanos se encuentra la pronunciación [sh] (como en inglés she o francés chez) y me ponía como ejemplo Xola [shóla], que hasta donde he podido averiguar es una estación de metro de la Ciudad de México.
Como ves, la pronunciación de esta letra tiene sus complicaciones. He procurado exponer los casos más importantes, pero si se te ocurre alguno más, te invito a que nos lo cuentes en los comentarios para que podamos hablar entre todos sobre él.
jueves, 23 de abril de 2009
Feliz día del idioma
La elección del día 23 de abril como del libro y del derecho de autor, procede de la coincidencia del fallecimiento de los escritores Miguel de Cervantes, William Shakespeare e Inca Garcilaso de la Vega en la misma fecha en el año 1616, aunque realmente no fuese en el mismo día, debido a que la fecha de Shakespeare corresponde al calendario juliano, que sería el 3 de mayo del calendario gregoriano y que Cervantes falleció el 22, siendo enterrado el 23. También coincide con la fecha de nacimiento de William Wordsworth (1850) y fallecimiento de Josep Pla (1981). La propuesta fue presentada por la Unión Internacional de Editores a la Unesco, con el objetivo de fomentar la cultura y la protección de la propiedad intelectual por medio del derecho de autor.
jueves, 16 de abril de 2009
Jenirée Fernández Morillo
Cuento basado en una realidad de Maracaibo, no todos los datos son fidedignos ni reales, la historia fue dramatizada y en muchos puntos fueron modificados por cuestiones literarias. La fuente de algunos datos fueron extraídas del diario Panorama. La intención es recrear la historia para aproximarnos a un hecho social repudiable como lo es el aborto y la actitud inmoral de un médico y una enfermera, es decir, retratar la falta de ética y escrúpulos de estos personajes. Cualquier reclamo por favor indicar nombre y apellido, cédula de identidad, para verificación de datos y dar respuesta certera, todo en el marco de las libertades de expresión estipuladas por las leyes nacionales e internacionales.
Animación general de equipo editorial Supercastellania.
viernes, 27 de marzo de 2009
Mejore su expresión
Por Tito Balza Santaella
Miembro Correspondiente de la Academia Venezolana de la Lengua
XIII.- No debe confundirse descendencia con ascendencia. Hablando de un individuo, su descendencia está formada por las personas que de él se originan: hijos, nietos, bisnietos, tataranietos…; y su ascendencia, por sus padres y abuelos, por su casta, estirpe y origen. Es propio decir: “Fulano es de ascendencia gallega”, “ La niña tiene los ojos rasgados porque es de ascendencia china”; pero no como oímos frecuentemente: “Fulano es de descendencia gallega”, “La niña tiene los ojos rasgados porque es descendencia china”. Se da una extraña confusión entre dos voces que son antónimas, es decir, de significaciones contrarias.
viernes, 20 de marzo de 2009
Rambo
Dos y media de la tarde, viene por ahí el perro y me va morder, no quiero verlo a los ojos cuando sepa que el hueso que le regalé vino roto. Ay, qué dirá el perro, se sentirá furioso y me pelará los dientes, se pondrá histérico, intentará atacarme, estoy seguro de eso, el maldito peludo vendrá por mi pierna, le sacará sangre, arderá en gruñidos.
Pero no, que ese animal no piense que estoy descalzo y callado, que soy sumiso y retrógrada, que creo en el capitalismo, no, no, yo estoy preparado con un rosario para darle en la testuz, tengo una sartén con agua hirviendo y un periódico opositor en mis manos, esos recursos me servirán de algo.
El perro es marroncito como un café con leche, tiene los ojos de tomate y la cola de cebolla en rama. Lo conocí en una calle, él era un cachorro indefenso, lloraba desesperadamente. Esa vez la calle parecía asfaltada, creo, pero todo fue un espejismo. El cachorrito existía y con sus miradas pidió un poco de comida. Lo llevé a mi casa. Mi madre, una mujer cuarentona, morena y de buen corazón, ese día le dio leche, pero en polvo.
Bauticé a mi perro como Rambo, era una película intensa y real, ese tal Rambo peleaba con los rusos para acabar con el comunismo. En honor a ese héroe, nominé al cachorro callejero con ese apelativo.
Rambo creció entre frutas y hortalizas, consentido por mi madre y yo. Le hicimos una habitación contigua al comedor, donde le instalamos un acondicionador de aire de dieciocho mil BTU. Yo me sentí muy feliz con Rambo, íbamos a todas partes. Lo vestía con una franela de franjas rojas y azules con cincuenta estrellas en el lomo.
El muy ruin invadía terrenos y los orinaba para marcar territorios, mataba gallinas, reventaba huevos y hacía bloqueos a los gatos rojos. En nombre de su hueso, que enterraba hasta en la luna, Rambo con sus colmillos amenazaba cualquier intento subversivo. Para ello, preñaba perras y dejaba en cada territorio invadido un cachorro para cuidar sus intereses.
Rambo era admirable, simpático, gustaba de lo bueno y lujoso, generoso en demasía hasta pecar de paternalista, imponía sus modas, consumía hasta el infinito. Recuerdo una vez que inventó ponerse en la cola un sombrero de paja negro, esa misma semana todos los perros de la cuadra usaron uno. Ni que decir de los perros calientes, ellos son producto de la imaginación de mi Rambo, él un día se le ocurrió la idea de comer un pan con salchicha y salsa. Mi madre en su honor dijo que lo llamaría “perro caliente”, de ahí que toda la cuadra comenzó a comerlo hasta más no poder.
Mi asombro crecía aún más, Rambo acabó con el perro de la casa de al lado, se hizo dueño de su cuadra, peleó con cuanto perro se le atravesó. Rambo se hizo famoso, le decían dueño del mundo, unos lo llamaban el Imperio y así se quedó el muy bellaco.
El Imperio no respetó viviendas, orinaba en todos lados, mostraba los dientes y se creyó por momentos supermán. Tanto fue así que grabó películas, escribió canciones y alienó a medio mundo. La cuadra no lo creía, nadie podía opinar, ni mencionar comunidad o vocablos de igual raíz. A tanto llegó su desprecio por las comunas, comuneras, comunión, comunidad, comunes, comunismo, que se sintió, siente y sentirá orgulloso de acabar con ellos. “Arrasé con ellos”, dijo un buen día.
Yo me siento culpable de haber creado tamaña bestia, yo tan humano y espiritual, tan filántropo, tan altruista, tan buena gente y miren lo que terminé criando, a un Imperio que me viene a reclamar a mí y a pegar, bicho traicionero, lo odio y me odia, nos aborrecemos mutuamente. En cualquier momento llegará para quitarme la alegría, pero me levantaré en armas, sus perros de guerra no podrán conmigo, estaré atento a su movimiento, el Imperio no podrá conmigo. Él sabe que me robé su hueso, pero no sabe que yo tengo en mi poder el secreto de la vida.
Rambo, tú sabes muy bien de dónde vienes y adónde vas, te tomaré de un colmillo para ponérmelo en el pelo, mi madre murió por tu culpa y eso lo sé, a ti se te olvido eso, me vengaré de ti y te daré en la madre a ti también, no me subestimes, yo poseo el secreto de la vida, yo todavía tengo la capacidad de reirme, en cambio tú tienes muchas garrapatas encima como para reirte, vives mordiéndote la cola.
Antes de que llegues me voy para no verte a los ojos, porque de lo contrario no sé qué haré, se me escapará de las manos y haré una locura o una morisqueta.
Ángel Alberto Morillo
supercastellano@gmail.com
martes, 3 de marzo de 2009
Mejore su expresión
Miembro Correspondiente de la Academia Venezolana de la Lengua
UNO O UNA
No observar esta sencilla norma de la lengua, puede conducir a las damas a caer en impropiedades reñidas con el bien decir.