domingo, 29 de noviembre de 2009

Feliz día del escritor

Hoy 29 de noviembre celebramos un día más... Felices porque nuestra labor sigue vigente ahora por la web... También celebramos el natalicio del bellísimo, Andrés Bello.

A continuación leamos la biografía de este egregio hombre:

Andrés de Jesús María y José Bello López (n. Caracas, 29 de noviembre de 1781 - m. Santiago de Chile, 15 de octubre de 1865) fue uno de los humanistas más importantes que produjo Sudamérica a lo largo del siglo XIX. Este filósofo, poeta, filólogo, educador y jurista nació en la capital de la entonces Capitanía General de Venezuela, lugar en el que vivió hasta 1810. De una profunda educación, participó en el proceso revolucionario que llevaría a la independencia de su país. Como parte del bando revolucionario, formó parte de una misión diplomática a Londres, lugar en el que residiría por casi dos décadas, realizando diversas labores. En 1829 se embarca para Chile, donde es contratado por el gobierno para realizar diversas labores, y siendo el país donde desarrollará una extensa labor en el derecho y las humanidades, siendo reconocidas tales esfuerzos al otorgársele la nacionalidad chilena por gracia.

En Santiago alcanzaría a desempeñar cargos como senador y profesor, además de dirigir diversos periódicos del lugar. En su desempeño como legislador sería el principal impulsor y redactor del Código Civil, una de las obras jurídicas americanas más novedosas e influyentes de su época. Bajo su inspiración y con su decisivo apoyo, en 1842 se crea la Universidad de Chile, institución de la que se convertirá en su primer rector por más de dos décadas. Entre sus principales obras, se cuenta una Gramática del idioma castellano, los Principios del derecho de gentes, la poesía Silva a la agricultura de la zona tórrida y el Resumen de la Historia de Venezuela.


viernes, 27 de noviembre de 2009

Un poema... diario para no llorar

Por Fernando Araujo, tutor Misión Cultura Zulia.

El día se hizo un latex amargo
se estiró en la cola del banco
laaarga... como los rostros enmascarados
que habían perdido la línea
inexpresivos, silentes, escuálidos
añorando el celular prohibido
para esconderse en él.
Una cajera se asoma con cara de luna
trasnochada, pero bella
para que nadie reclame.
Más yo de sabanetero me atreví
¿Señorita si ya llegó la línea,
porque hay sólo un cajero?
Todas las momias en cola
voltearon hacia mí
sus miradas acusadoras
un rubor mojaba mi rostro
cuando allá al final
una voz aprobó... mi moción
un buhonero y su bolsita de papel sudada
y de nuevo nos hicimos invisibles
todos dejaron de ver
volvieron a mirar el techo
o un punto lejano en la nada
dispuestos a esperar mil años más.
La chica dijo sibilosa:
¡Eso no es mi culpa!
Mientras mandaba pasar los enfluxados
¡Ni mía tampoco! -repliqué-
confiado en mi nuevo aliado
pero la voz permaneció en silencio
mientras la tele decía:
¡Nuestros clientes no tienen ni un pelo de tontos!

miércoles, 25 de noviembre de 2009

Abya-Yala

Por Obed Vizcaíno Nájera, Maracaibo- Venezuela. Presidente honorario de la Sociedad Venezolana de Arte Internacional. Docente Universidad Católica Cecilio Acosta.

Soñé mi tierra Indígena sin conquista ni conquistadores,
sin genocidios, gripes o enfermedades venéreas,
traídas por ambiciosos seres del mar desconocido,
reclutados en cárceles, manicomios, hospitales, burdeles.
Saquearon en nombre de Dios la fe de todo un continente,
blandiendo espadas parecidas a insensibles cruces,
cruces iguales a espadas de creencia mortal y extraña,
asesinos que impusieron religión, rezos, requerimientos.

Esta era la tierra de un pueblo constructor de sociedades,
con ciudades pobladas de gente culta, hermosa y sabia.
Predecían con exactitud en el cielo eclipses, solsticios,
momentos precisos para sembrar yuca, frijoles, Maíz,
papas batatas ajies, tabaco, coca, tomates y cacao.

Sueño todavía un continente vivo, vibrante y extenso,
con Bolívar resucitado caminando por nuestras calles,
con Atahualpa, Guaicaipuro, Morazán, Martí, Manuela,
el Che, Martín Luther King, Violeta, Mercedes, Allende,
Neruda, Andrés Eloy, Rubén Darío, Alí y Víctor Jara.
Seguiré soñado con una tierra libre y siempre soberana,
sin bases militares extranjeras, mercenarios, o dictadores,
donde vivan mis hijos, hermanos, hermanas, amistades,
en verdadera libertad, felices y con esperanzas futuras.

Esta es la tierra donde esta sembrada mi madre,
por la cual ha luchado toda su vida mi padre,
lugar hermoso donde patria se conjugue con libertad,
y la vida siempre sea un profundo y sincero te amo.

martes, 24 de noviembre de 2009

Tragedia cotidiana

Por Fernando Araujo, Maracaibo-Venezuela. Tutor Fundación Misión Cultura Zulia.

Ejercicio terrible poetizar la tragedia...
cotidiana, enana, sin grandeza,
encallada, sin pasado ni futuro
más sin duda tiene sus riesgos.

A cada verso asecha
el morbo sadomasoquista.
Hueco negro que traga luz de universos
macros, micros, paralelos
señala el sino oscuro del hombre.

Del más profundo infierno
acumula, acumula...odio
que alimenta el miedo
lengua de fuego lacerante.

La cobardía justifica su horror a la vida
al no mirar de frente la soledad del ser
creyendo escapar de ella,
sin saber, busca atajos a la muerte.

domingo, 22 de noviembre de 2009

Poesía de Sucesos

“Ya maté a tus hijos; ven a buscarlos ya”: drama en Machiques

Texto: L. Argüelles/ E. Riera

Fuente: Diario Panorama, 10/11/2009

“Te dije que si no volvías los iba a asesinar a los dos. Ya maté a tus hijos, ven a buscarlos ya”, le escribió en un mensaje de texto Edward Miguel Bertel a su esposa María Filiberta Vílchez, minutos después de dispararles con una escopeta a sus hijos Jesús Miguel y a Silvia Bertel Vílchez, de ocho y cuatro años.

El pasado domingo, en la cooperativa La Virtud, en la avenida principal de San José de Perijá, Edward asesinó a sus dos hijos, le prendió fuego al local y se suicidó.

Cuando comenzó a recibir los mensajes, cerca de la 10:45 am del pasado domingo, María Filiberta regresaba del Centro de Diagnóstico Integral (CDI) de Las Piedras, donde estaba recluida desde el sábado, tras intentar suicidarse consumiendo varias pastillas antidepresivas.

La mujer junto con sus hermanos corrió hasta la cooperativa y encontró la pieza en llamas. Entre todos rompieron la puerta y al ingresar hallaron los 3 cadáveres, tiroteados y carbonizados.

La policía científica de Machiques reveló que el hombre asesinó a sus hijos por celos con su esposa. Los golpeó. Tomó la escopeta y le disparó a su hijo Jesús en la nuca y cuando Silvia trató de correr le propinó un tiro en la espalda.

Un menor que habita a pocos metros de la cooperativa presenció, desde una ventana, parte de lo ocurrido: “Él (Edward) los mató, los cargó y los acostó en la cama. Buscó una pimpina y les prendió fuego, se sentó un lado y se disparó”.

Familiares de la pareja presumen que el hombre tenía planeado matarlos a todos y hasta había amenazado a su esposa. “Edward llamó a su hermano Ángel la noche del sábado, le dijo que fuera a buscar a ‘Fili’ (María Filiberta) y que se la llevara a la casa, que faltaba ella para que de nuevo estuvieran completos”, declaró Carmen Bertel, una de los cuatro hermanos de Edward.

La hermana del homicida suicida indicó que Filiberto y Edward parecían una pareja muy unida. “Siempre andaban juntos. Pensamos que era una relación ejemplar. Hace unas semanas escuché comentarios de los vecinos. Ellos decían que él la maltrataba”, comentó.

“Me acerqué a la casa de la familia de mi cuñada y le pregunté que si era verdad que mi hermano la maltrataba y ella siempre lo negó, decía que todo estaba bien. Que él había cambiado mucho desde que asistía a una iglesia evangélica”, relató Carmen.

“Edward hasta me escribía mensajes del Evangelio y me recalcaba que le daba gracias a Dios por tener a su familia. Nunca nos imaginamos está pesadilla ni que mi hermano fuera capaz de quitarle la vida a mis sobrinitos. Siento un gran dolor y vergüenza por lo que hizo Edward”.

María Filiberta estaba sedada y sentada a un lado de las urnas blancas de sus niños. Ayer, mientras eran enterrados, comenzó a llover en Machiques. La gente aseguraba: “El cielo está llorando por la muerte de estos dos angelitos”.

Dos inocentes

El diablo se soltó

Otello poseído

A dos niños se llevó.

Las caritas de espanto

Ante las bocas de fuego

Rogaron, rogaron

Rogaron a Dios.

Ay bendición sagrada

Tragedia de celos hambrientos

Arrancaron de cuajo la vida

Un padre loco,

Loco de ira

A sus dos hijos tomó de la mano

(La gasolina y los fósforos

Amantes hasta morir

Testigos fueron)

Un viento frío

Roncó en sus caras angélicas

Desde su soledad la madre agoniza

La desgracia viene fina

Se destila, se destila

Poco a poco

La mano oscura, ventruda, chispeante

Acaricia

Las almas son mías

-se dice-

Mientras seduce maníaca mente.

Al hombre le suda la frente

- Dios te bendiga, hija.

En el cuellito la garra desnuda fue a parar

El otro corrió.

- Papito, papito… Le destrozó el corazón.

El hombre lloraba:

La familia en el cielo se reunía

La madre que presentía

El pecho se le ahogaba

Lágrimas rompieron el polvo

Un trueno seco, muy hondo

Era el grito de la bestia asustada.

Todo negro, muy negro,

La conciencia también

Se marchaba en un tren que va

Al final del infierno

“Ya maté a tus hijos;

ven a buscarlos ya”.

Oh mi Señor

Rara criatura

Es el hombre

Peleando contra natura

Sus dientes explotaron

Mordieron tus almas puras;

Entonces apretó el gatillo

Al tiempo

Que cantaban los grillos

Las serpientes morían

Se asustaba la arpía

- Adiós hijitos míos…

Asidos los cuerpos yacían

Asados los rincones de todo el lugar

Sus almas volaban

Los niños sonreían

Los ángeles sollozaban

Seguro, así de oscura era la nada

Antes de hacer explosión.

Los vidrios en el suelo

Imposible recoger

No hay algún consuelo

Para aquella moribunda mujer

Que en el alma aullaba

Sin dolor siquiera.

Le arrancaron los ojos

Le trituraron el alma,

El hombre que amó

O que aún ama

La mató,

En vida muerta está.

- Sólo quiero estar con ellos…

- Ven amor aquí te esperamos…

Entonces se alzó el fuego

(El fósforo y la gasolina copularon

Tanto odio y dolor detonaron)

Un padre mató a sus dos pequeños hijos

Vah, una noticia más

Pudiera ser un poema

o

Un mal sueño

¡Ojalá!

jueves, 19 de noviembre de 2009

Una brollera

La mujer brollera

Es una serpiente con zapatos

Sus ojos mezquinos

No ven lo que su lengua movediza

Hace correr como perro.

Es una mujer triste

Tiene frío porque no hay pelo en su cabeza

Las ideas se le caen todos los días

Pierde energía

Sus dientes asoma

Manda saludos cual mansa paloma

El brollo con saña afila,

Viene la puñalada

La pólvora transformada

Enloquece, envilece, moja, droga

Todo el lugar.

Comedora de huevos

Con los polluelos no es pía

¿zorra o gallina?

Su corazón lo sabrá

Al avispero alborota

En el hormiguero hay algarabía

La mujer brollera se arrastra en su sombra

Regresa a su casa

Perdió sus zapatos nuevos quizá.

lunes, 16 de noviembre de 2009

Poesía de Sucesos

Ultimaron a una mujer para robarle la cartera
Texto: Marian Chávez Castro
Fuente: Diario Panorama, domingo 8/11/2009.

A las 9:15 de la noche del pasado sábado dos delincuentes mataron de un tiro en el hombro derecho a Laida Miralba Leal Acosta, de 33 años.

El hecho ocurrió en la calle 72 con la avenida principal del barrio El Gaitero, en la parroquia Luis Hurtado Higuera.

“A mi prima le querían quitar la cartera, el celular y el dinero que tenía, cuando iba llegando de un Centro de Diagnóstico Integral (CDI) donde trabajaba”, narró uno de los familiares de la víctima.

La mujer, aparentemente, forcejeó con los delincuentes para conservar la cartera, pero le dispararon y huyeron. Leal murió desangrada en el sitio, a pocas cuadras de su vivienda. El cadáver fue trasladado hasta la morgue de la Facultad de Medicina de la Universidad del Zulia (LUZ).

La víctima residía en la calle 132 de la barriada antes mencionada, con su suegra y su hija, de 13 años. Era la tercera de cinco hermanos. La mujer cursaba estudios de enfermería en la misión Sucre, trabajaba en un CDI como enfermera y dedicaba media jornada laboral al oficio de secretaria en una firma de contadores.

Los parientes señalaron que era muy luchadora, estudiaba y trabajaba al mismo tiempo para ofrecerle un mejor futuro a su joven hija.

Los parientes exigieron justicia y pidieron mayor patrullaje policial para aumentar la seguridad en el sector.


UNA CARTERA

(A Laida Miralba Leal Acosta, de 33 años)


Me Duele ver como tu bala asesina
Hiere el corazón de una madre abnegada
Su pecado no fue darte la cartera,
Hijo, es que ahí llevaba
El trabajo de una quincena
Su pequeña necesitaba comer
Y no creyó que el monstruo eras tú.

Ahora, mala cabeza, bendito ladrón
Te la llevaste con tu odio,
Con tu ambición divina.
La dejaste dormida en la acera,
Te llevaste su vida y su cartera:
Miserable
Las lágrimas, el dolor
La carita de su hija
¿Quién los paga?
Las dejaste,
Dejaste para siempre
Marcada tu frustración
En el corazón de esa alma inocente.
El diablo te perdone.

Y no pensaste,
Ya venía la Navidad,
¿Cuándo cantaremos al pesebre?
¿Podrá esa niñita pedirle al niño Jesús?
La Señora de la casa, la familia,
El chocolate, las galletas
¿Con qué cara?
Hombre poseído
Hombre alienado
Odiandro
Terriandro
Tremeandro
Horriandro
Suciandro
Vilandro
Inicuandro
Diabolandro
Malandro
Bendito seas, mil veces bendito
El pecho se me ahoga
Las lágrimas me ahorcan
Por mi culpa, por mi culpa
Perdonemos a Dios
Tú en cambio condenaste a Satán
Lo amaste con tu bala asesina
Hijo, por una cartera
Hijo de cartera
¡POR UNA CARTERA!
Si el pecado es así
Entonces ya sabemos qué es un pecador
Corriste, cobarde
Saliste a tu escondite
Alma de barro
Corazón de estiércol…

… Dios quiera algún día
hacer un abono
Ojalá la niña pierda las lágrimas
Sea una flor
Estudie medicina comunitaria
Como la dueña de la cartera,
Aquella de 33 años,
Una mártir,
Una consagración
Otra inocente
Crucificada de la miseria.