Hoy 29 de noviembre celebramos un día más... Felices porque nuestra labor sigue vigente ahora por la web... También celebramos el natalicio del bellísimo, Andrés Bello.
A continuación leamos la biografía de este egregio hombre:
Andrés de Jesús María y José Bello López (n. Caracas, 29 de noviembre de 1781 - m. Santiago de Chile, 15 de octubre de 1865) fue uno de los humanistas más importantes que produjo Sudamérica a lo largo del siglo XIX. Este filósofo, poeta, filólogo, educador y jurista nació en la capital de la entonces Capitanía General de Venezuela, lugar en el que vivió hasta 1810. De una profunda educación, participó en el proceso revolucionario que llevaría a la independencia de su país. Como parte del bando revolucionario, formó parte de una misión diplomática a Londres, lugar en el que residiría por casi dos décadas, realizando diversas labores. En 1829 se embarca para Chile, donde es contratado por el gobierno para realizar diversas labores, y siendo el país donde desarrollará una extensa labor en el derecho y las humanidades, siendo reconocidas tales esfuerzos al otorgársele la nacionalidad chilena por gracia.
En Santiago alcanzaría a desempeñar cargos como senador y profesor, además de dirigir diversos periódicos del lugar. En su desempeño como legislador sería el principal impulsor y redactor del Código Civil, una de las obras jurídicas americanas más novedosas e influyentes de su época. Bajo su inspiración y con su decisivo apoyo, en 1842 se crea la Universidad de Chile, institución de la que se convertirá en su primer rector por más de dos décadas. Entre sus principales obras, se cuenta una Gramática del idioma castellano, los Principios del derecho de gentes, la poesía Silva a la agricultura de la zona tórrida y el Resumen de la Historia de Venezuela.
El día se hizo un latex amargo se estiró en la cola del banco laaarga... como los rostros enmascarados que habían perdido la línea inexpresivos, silentes, escuálidos añorando el celular prohibido para esconderse en él. Una cajera se asoma con cara de luna trasnochada, pero bella para que nadie reclame. Más yo de sabanetero me atreví ¿Señorita si ya llegó la línea, porque hay sólo un cajero? Todas las momias en cola voltearon hacia mí sus miradas acusadoras un rubor mojaba mi rostro cuando allá al final una voz aprobó... mi moción un buhonero y su bolsita de papel sudada y de nuevo nos hicimos invisibles todos dejaron de ver volvieron a mirar el techo o un punto lejano en la nada dispuestos a esperar mil años más. La chica dijo sibilosa: ¡Eso no es mi culpa! Mientras mandaba pasar los enfluxados ¡Ni mía tampoco! -repliqué- confiado en mi nuevo aliado pero la voz permaneció en silencio mientras la tele decía: ¡Nuestros clientes no tienen ni un pelo de tontos!
Por Obed Vizcaíno Nájera, Maracaibo- Venezuela. Presidente honorario de la Sociedad Venezolana de Arte Internacional. Docente Universidad Católica Cecilio Acosta.
Soñé mi tierra Indígena sin conquista ni conquistadores, sin genocidios, gripes o enfermedades venéreas, traídas por ambiciosos seres del mar desconocido, reclutados en cárceles, manicomios, hospitales, burdeles. Saquearon en nombre de Dios la fe de todo un continente, blandiendo espadas parecidas a insensibles cruces, cruces iguales a espadas de creencia mortal y extraña, asesinos que impusieron religión, rezos, requerimientos.
Esta era la tierra de un pueblo constructor de sociedades, con ciudades pobladas de gente culta, hermosa y sabia. Predecían con exactitud en el cielo eclipses, solsticios, momentos precisos para sembrar yuca, frijoles, Maíz, papas batatas ajies, tabaco, coca, tomates y cacao.
Sueño todavía un continente vivo, vibrante y extenso, con Bolívar resucitado caminando por nuestras calles, con Atahualpa, Guaicaipuro, Morazán, Martí, Manuela, el Che, Martín Luther King, Violeta, Mercedes, Allende, Neruda, Andrés Eloy, Rubén Darío, Alí y Víctor Jara. Seguiré soñado con una tierra libre y siempre soberana, sin bases militares extranjeras, mercenarios, o dictadores, donde vivan mis hijos, hermanos, hermanas, amistades, en verdadera libertad, felices y con esperanzas futuras.
Esta es la tierra donde esta sembrada mi madre, por la cual ha luchado toda su vida mi padre, lugar hermoso donde patria se conjugue con libertad, y la vida siempre sea un profundo y sincero te amo.
“Ya maté a tus hijos; ven a buscarlos ya”: drama en Machiques
Texto: L. Argüelles/ E. Riera
Fuente: Diario Panorama, 10/11/2009
“Te dije que si no volvías los iba a asesinar a los dos. Ya maté a tus hijos, ven a buscarlos ya”, le escribió en un mensaje de texto Edward Miguel Bertel a su esposa María Filiberta Vílchez, minutos después de dispararles con una escopeta a sus hijos Jesús Miguel y a Silvia Bertel Vílchez, de ocho y cuatro años.
El pasado domingo, en la cooperativa La Virtud, en la avenida principal de San José de Perijá, Edward asesinó a sus dos hijos, le prendió fuego al local y se suicidó.
Cuando comenzó a recibir los mensajes, cerca de la 10:45 am del pasado domingo, María Filiberta regresaba del Centro de Diagnóstico Integral (CDI) de Las Piedras, donde estaba recluida desde el sábado, tras intentar suicidarse consumiendo varias pastillas antidepresivas.
La mujer junto con sus hermanos corrió hasta la cooperativa y encontró la pieza en llamas. Entre todos rompieron la puerta y al ingresar hallaron los 3 cadáveres, tiroteados y carbonizados.
La policía científica de Machiques reveló que el hombre asesinó a sus hijos por celos con su esposa. Los golpeó. Tomó la escopeta y le disparó a su hijo Jesús en la nuca y cuando Silvia trató de correr le propinó un tiro en la espalda.
Un menor que habita a pocos metros de la cooperativa presenció, desde una ventana, parte de lo ocurrido: “Él (Edward) los mató, los cargó y los acostó en la cama. Buscó una pimpina y les prendió fuego, se sentó un lado y se disparó”.
Familiares de la pareja presumen que el hombre tenía planeado matarlos a todos y hasta había amenazado a su esposa. “Edward llamó a su hermano Ángel la noche del sábado, le dijo que fuera a buscar a ‘Fili’ (María Filiberta) y que se la llevara a la casa, que faltaba ella para que de nuevo estuvieran completos”, declaró Carmen Bertel, una de los cuatro hermanos de Edward.
La hermana del homicida suicida indicó que Filiberto y Edward parecían una pareja muy unida. “Siempre andaban juntos. Pensamos que era una relación ejemplar. Hace unas semanas escuché comentarios de los vecinos. Ellos decían que él la maltrataba”, comentó.
“Me acerqué a la casa de la familia de mi cuñada y le pregunté que si era verdad que mi hermano la maltrataba y ella siempre lo negó, decía que todo estaba bien. Que él había cambiado mucho desde que asistía a una iglesia evangélica”, relató Carmen.
“Edward hasta me escribía mensajes del Evangelio y me recalcaba que le daba gracias a Dios por tener a su familia. Nunca nos imaginamos está pesadilla ni que mi hermano fuera capaz de quitarle la vida a mis sobrinitos. Siento un gran dolor y vergüenza por lo que hizo Edward”.
María Filiberta estaba sedada y sentada a un lado de las urnas blancas de sus niños. Ayer, mientras eran enterrados, comenzó a llover en Machiques. La gente aseguraba: “El cielo está llorando por la muerte de estos dos angelitos”.
Ultimaron a una mujer para robarle la cartera Texto: Marian Chávez Castro Fuente: Diario Panorama, domingo 8/11/2009.
A las 9:15 de la noche del pasado sábado dos delincuentes mataron de un tiro en el hombro derecho a Laida Miralba Leal Acosta, de 33 años.
El hecho ocurrió en la calle 72 con la avenida principal del barrio El Gaitero, en la parroquia Luis Hurtado Higuera.
“A mi prima le querían quitar la cartera, el celular y el dinero que tenía, cuando iba llegando de un Centro de Diagnóstico Integral (CDI) donde trabajaba”, narró uno de los familiares de la víctima.
La mujer, aparentemente, forcejeó con los delincuentes para conservar la cartera, pero le dispararon y huyeron. Leal murió desangrada en el sitio, a pocas cuadras de su vivienda. El cadáver fue trasladado hasta la morgue de la Facultad de Medicina de la Universidad del Zulia (LUZ).
La víctima residía en la calle 132 de la barriada antes mencionada, con su suegra y su hija, de 13 años. Era la tercera de cinco hermanos. La mujer cursaba estudios de enfermería en la misión Sucre, trabajaba en un CDI como enfermera y dedicaba media jornada laboral al oficio de secretaria en una firma de contadores.
Los parientes señalaron que era muy luchadora, estudiaba y trabajaba al mismo tiempo para ofrecerle un mejor futuro a su joven hija.
Los parientes exigieron justicia y pidieron mayor patrullaje policial para aumentar la seguridad en el sector.
UNA CARTERA
(A Laida Miralba Leal Acosta, de 33 años)
Me Duele ver como tu bala asesina Hiere el corazón de una madre abnegada Su pecado no fue darte la cartera, Hijo, es que ahí llevaba El trabajo de una quincena Su pequeña necesitaba comer Y no creyó que el monstruo eras tú.
Ahora, mala cabeza, bendito ladrón Te la llevaste con tu odio, Con tu ambición divina. La dejaste dormida en la acera, Te llevaste su vida y su cartera: Miserable Las lágrimas, el dolor La carita de su hija ¿Quién los paga? Las dejaste, Dejaste para siempre Marcada tu frustración En el corazón de esa alma inocente. El diablo te perdone.
Y no pensaste, Ya venía la Navidad, ¿Cuándo cantaremos al pesebre? ¿Podrá esa niñita pedirle al niño Jesús? La Señora de la casa, la familia, El chocolate, las galletas ¿Con qué cara? Hombre poseído Hombre alienado Odiandro Terriandro Tremeandro Horriandro Suciandro Vilandro Inicuandro Diabolandro Malandro Bendito seas, mil veces bendito El pecho se me ahoga Las lágrimas me ahorcan Por mi culpa, por mi culpa Perdonemos a Dios Tú en cambio condenaste a Satán Lo amaste con tu bala asesina Hijo, por una cartera Hijo de cartera ¡POR UNA CARTERA! Si el pecado es así Entonces ya sabemos qué es un pecador Corriste, cobarde Saliste a tu escondite Alma de barro Corazón de estiércol…
… Dios quiera algún día hacer un abono Ojalá la niña pierda las lágrimas Sea una flor Estudie medicina comunitaria Como la dueña de la cartera, Aquella de 33 años, Una mártir, Una consagración Otra inocente Crucificada de la miseria.