jueves, 23 de abril de 2009

Feliz día del idioma

Es un momento especial en Supercastellania, pues en memoria de los grandes escritores celebramos el día del libro y del idioma, veamos de Wikipedia lo siguiente:

La elección del día 23 de abril como del libro y del derecho de autor, procede de la coincidencia del fallecimiento de los escritores Miguel de Cervantes, William Shakespeare e Inca Garcilaso de la Vega en la misma fecha en el año 1616, aunque realmente no fuese en el mismo día, debido a que la fecha de Shakespeare corresponde al calendario juliano, que sería el 3 de mayo del calendario gregoriano y que Cervantes falleció el 22, siendo enterrado el 23. También coincide con la fecha de nacimiento de William Wordsworth (1850) y fallecimiento de Josep Pla (1981). La propuesta fue presentada por la Unión Internacional de Editores a la Unesco, con el objetivo de fomentar la cultura y la protección de la propiedad intelectual por medio del derecho de autor.

jueves, 16 de abril de 2009

Jenirée Fernández Morillo

ADVERTENCIA
Cuento basado en una realidad de Maracaibo, no todos los datos son fidedignos ni reales, la historia fue dramatizada y en muchos puntos fueron modificados por cuestiones literarias. La fuente de algunos datos fueron extraídas del diario Panorama. La intención es recrear la historia para aproximarnos a un hecho social repudiable como lo es el aborto y la actitud inmoral de un médico y una enfermera, es decir, retratar la falta de ética y escrúpulos de estos personajes. Cualquier  reclamo por favor indicar nombre y apellido, cédula de identidad, para verificación de datos y dar respuesta certera, todo en el marco de las libertades de expresión estipuladas por las leyes nacionales e internacionales.

Animación general de equipo editorial Supercastellania.



El día cuando Jenirée Fernández Morillo murió jamás imaginó que sería de lo que había su misma suegra, una enfermera profesional en ejercicio, sugerido. Y pensar que la muchachita sí que apreciaba a su suegrita. “No te preocupes mi vida, no eres la primera ni serás la última”, así la tranquilizaba. Por la mente de esta joven giraban miles de sueños y esperanzas, la vivacidad de sus ojos y expresiones risueñas eran sus eternas acompañantes. Estudiaba secretariado comercial en el liceo Jesús Enrique Lossada, donde luego egresaría para estudiar en la Universidad administración o algo parecido para darle muchas satisfacciones a su madre Lorenza.
En las tardes se iba a casa de una tía, quien atendía un salón de belleza, para ayudarla con los menesteres del manicure y pedicure muy a la moda con las uñas en gel, asimismo aprovechaba en secar cabello y una que otra limpieza de cutis, con lo cual ganaba honestamente lo necesario para una jovencita bonita y honesta de quince años.
Casualidad que un lunes por la tarde la tía había salido de emergencia a comprar unos enseres esenciales para su negocio, esa tarde Jenirée no encontraba qué hacer y decidió irse al Ciber café más cercano. Entre los piropos y halagos de Kelvin, dueño del local, colocó sus dedos bien cuidados con figuritas irreconocibles pero de hermosas combinaciones en azul y rosado sobre el teclado, cupido informático, diablillo de travesuras y flechas virtuales, para iniciar la sesión de mensajero en su cuenta de correo electrónico. Sus bucles se movieron al tiempo que con sus marrones ojos, apareció el dardo que dio a sus ojos ese soplo lacónico y rupestre de la pantalla del computador:
@ngel crazy1220 quiere ser su amigo y nuevo contacto, ¿desea agregarlo?
Meditabunda y encogida de hombros cerró sus ojos marrones para traer a colación aquella mañana en el liceo cuando entró en el pasillo de contabilidad y vio a ese joven alto, blanco, apuesto, quien con mirarla la hizo estremecer, el corazón le latía y la sonrisa traicionera le hizo la broma de corresponderle, al fin y al cabo quien podía correrle al amor en su línea de fuego. Sí, ese debe ser el Ángel loco a quien yo le di mi Messenger.
¿Cómo no lo iba aceptar? Ángel Iriarte Silva era ese muchacho con el que siempre había soñado, una dulzura tan sólo decía, su silencio y timidez falsas le daban una enigmática forma de ser que le hacían recordar las canciones de Sin Bandera. A la invitación del mesanjero aceptó y de inmediato comenzó a hablar o mejor dicho a chatear:
@ngel crazy1220 dice:
HOLA MI AMOR, SABES QUE PENSÉ, QUE NUNCA IBAS A AGREGARME A TUS CONTACTOS.
En el corazón de Jenirée había erupciones y le temblaban las manos.
@ngel crazy1220 dice:
Q PASO BABY, T COMIERON LAS TECLAS LOS RATONES.
Ella sonrió, por fin se decidió a escribir:
LA VIDA ES UN SUEÑO, HAY QUE APROVECHARLA AL MÁXIMO DICE:
Para nada, es que estaba ocupada investigando una tarea.
@ngel crazy1220 dice:
Q estudiosa y eso es lo que más me gusta, sabes, en estos días hay pocas muchachas serias y honestas y desde que te vi, sentí eso, tú me inspiras confianza, sabes, me gustas.
LA VIDA ES UN SUEÑO, HAY QUE APROVECHARLA AL MÁXIMO DICE:
Vas muy deprisa, tú me pareces muy lindo, algo tímido, pero también sincero. Más bien me asombro de lo lanzado que estás en el MSM.
@ngel crazy1220 dice:
Y cuéntame haz tenido novio, como han sido esas esperiencias.
LA VIDA ES UN SUEÑO, HAY QUE APROVECHARLA AL MÁXIMO DICE:
Bueno, es muy larga la historia, pero no hac mucho tiempo terminé con él, de hecho el fui mi pareja principal en mis quince. Lo quise mucho, pero lo dejé por celoso, era muy lindo, muy detallista, pero los celos lo acabaron todo.
@ngel crazy1220 dice:
X lo menos yo no sufro de eso, yo siempre pienzo q la confiansa es lo primero y los celos son falta de confiansa. Yo de hecho nunca he tenido una novia soy muy tímido, pero desde que te vi supe que eres la mujer de mi vida
.
LA VIDA ES UN SUEÑO, HAY QUE APROVECHARLA AL MÁXIMO DICE:
Tampoco exageres ni te pases de cursi, lo primero es lo primero y pienso que debemos conocernos, todavía no termino de asimilar la ruptura con mi novio y si te soy sincera aún siento algo por él.
@ngel crazy1220 dice:
Eso a mí me da más fuerza para luchar por ti, te demostraré que seré tuyo hasta que la muerte nos separe.
Jenirée sintió una punzada, seguramente alguna postura incorrecta frente al teclado y tantas veces que la profesora de comercio se los recordaba, “siéntense bien, ninguna secretaria puede estar en esa forma como ustedes lo hacen”, pero quien no iba a estar sentada así frente al monitor ante semejantes promesas de amor, era el primer muchacho quien se atrevía a tanto, algo le decía que Ángel Iriarte Silva era el hombre de su vida.
LA VIDA ES UN SUEÑO, HAY QUE APROVECHARLA AL MÁXIMO DICE:
Nos vemos mañana frente al liceo…
Ángel y Jenirée no durmieron en toda la noche cada uno soñando con el otro.
Janeth Coromoto Silva
Enfermera de 42 años, hija de Juana Silva y Manuel Bravo, quien nunca le quiso dar su apellido, pues murió pensando que ella no era su hija, por ello, desde que su mamá Juana la concibió, Manuel, furibundo, con los puños incendiados en odio, se despidió de su primera novia con un derechazo y un hasta nunca “puta rastrera”. La bebita que se concebía sintió las dentelladas de su creador, los odios inesperados que nunca quiso tener, heredó rabia, remordimiento, su madre la quería perder también, renegaba en las noches, la bebita sin saberlo sentía las lágrimas de su mami, y tan contenta que estaba por venir al mundo, la bebita claro está, pero sentía allá afuera que todos estaban tristes y molestos, ella sería una carga más, una hija sin padre y con dolores de vida sin haber nacido.
Año y medio había pasado de su encuentro frente al liceo y por todos lados se prodigaban amor, ya Jenirée había olvidado por completo a su ex-novio y entregado a cuerpo y alma a los detalles y sorpresas a las que Ángel la tenía acostumbrada, hasta un árbol cercano al ciber café sirvió para sellar su pacto de amor con un gigantesco corazón esculpido en medio del tronco. Janeth nunca le gustó esa tal Jenirée, le parecía de ese tipo de niñas resbalosas, quienes con sus atributos y cuerpecito de mujer querían amarrar a esos muchachos adinerados y con futuro, “no, mi hijo será un gran médico como su padre”. Sin duda Janeth estaba amargada, desdeñosa de los grandes amores, muy en el fondo se veía reflejada, dibujada en una caricatura de aquella bebita en el vientre que escapó a los tentáculos de una pinza y a los efectos del cytotex, que triunfó con la vida, aunque de grande su vida se pareciera más a la muerte.
La primera vez que se encontró frente a la casa de Jenirée sintió desprecio profundo, un asco indetenible que le carcomía el alma, de allí que siempre se excusara ante su hijo Ángel de no bajarse a saludar a su suegra Lorenza, ella tan sólo bajaba el vidrio del carro o tocaba la bocina en sustitución del abrazo o el beso en la mejilla muy de uso entre la gente.
A la señora Lorenza nunca le parecía esta actitud, con año y medio de noviazgo entre los muchachos, la madre del novio no se dignaba a pisar el suelo de su casa, no, Jenirée vas a tener que hablar con Ángel, eso no se hace, a mí no me cuadra, ¿te parece normal esto?
- No mami, la suegrita me quiere mucho, ella hasta me aconseja.
Madre es madre al fin, las corazonadas de Lorenza Morillo fueron ciertas, meses después Jenirée se hizo mártir, ejemplo para el escarmiento, de aquellas niñas que mueren producto de un mal moderno, colosal masacre humana que en el remordimiento de conciencias supera al holocausto alemán, invasiones bárbaras y muertes por hambre: El Aborto.
El aborto
¿Es como un veneno para ratas usado por la humanidad para justificar sus comportamientos bajos, sus comportamientos más bien de ratas? ¿Es una forma de justificar lo injustificable? ¿Con esto acabamos la vida de los niños no deseados productos del deseo o acabamos los deseos de los niños de la vida? ¿Prevenimos que niños se mueran de hambre y no pasen trabajo? ¿Una solución al problema o problema más a la solución? ¿Es borrar los errores no asumidos sin asumir que somos productos de ese mismo error? ¿Es negarle la posibilidad al genio de venir al mundo sin escribir poemas ni siquiera respirar o latir su corazón o es arrancarle el poema de las manos sin derecho al oxígeno y al sonido de sus versos?
El peor crimen del mundo es este, pues es condenar a un inocente sin haber cometido delito alguno, es crucificarle sin hacer nada, es atentar contra la vida misma como expresión de Dios. No bastarían fosas comunes, cementerios, mausoleos, criptas, en el mundo para calcular la cantidad de seres inocentes que mueren producto de esta práctica infame e impía, la más cruel de todas, porque es poner a pagar a otros las culpas propias, es más sencillo contar los granos de arena del planeta que los niños que mueren por aborto.
Janeth al enterarse del embarazo de la muchachita resbalosa, al monstruo de sus entrañas que muchas noches de sueño le restó, a la angustia de que la carrera pródiga de su hijo se fuera a la mierda, al que dirán sus familiares y, sobre todo, al triunfo de esa marginalita quien a punta de besos y atenciones le quería robar a su hijo, no dudó en sugestionar a los jóvenes desconcertados indicándoles que el aborto era la vía más expedita y segura para evitar dañarles el futuro, “ay mis hijos, se arruinarán la vida con un bebé, ustedes están muy jovencitos, primero hay que estudiar, sobre todo tú mija, tú sabes que yo te quiero mucho y lo mucho que aprecio a tu familia”.
- Y cómo es eso suegrita, a mí me da miedo, yo sé que mi mamá comprenderá.
- Verdad es, mamá, yo me casaría con ella, se hace el esfuerzo, eso del aborto es muy peligroso.
- Nada de eso, ustedes no saben de la vida, además yo soy enfermera y he visto tantas mujeres en eso que salen enteritas y hasta más sanas. Y me extraña de ti, Ángel, tú que deseas entrar en la Universidad del Zulia para estudiar medicina. Y no se preocupen, mi esposo y yo conocemos a fondo el mundo de la medicina, imagínense, él médico y yo enfermera. No hay porqué preocuparse, parecen bobos. Además, mija, no eres la primera ni serás la última.
Los dos jóvenes amantes ante tamaña amenaza no tenían otra opción que asentir y aceptar todo lo que Janeth sugería, ella era la sabia, la experta, inclusive sus años de madre y enfermera le concedían autoridad, sin sumar el manto encubridor del marido, también médico y director, dicho sea de paso, de un hospital, con todas estas razones los chicos quedaron inermes como el ser que en las entrañas de Jenirée comenzaba a crecer ansioso en razón de los planes de sus padres bisoños: “Si es niña le pondremos Janeth Lorenza y si es niño le pondré tu nombre mi amor”, decía ilusionada Jenirée, quien con la noticia de darle un hijo a su adorado Ángel la hacía sentir en el cielo, así como también responsable porque trabajaría horas extra con su tía para darle lo mejor a su hijo.
La semana después de la conversación con su suegrita, Jenirée se la pasó triste y deprimida, su sonrisa, sus bromas y sus cariños se habían esfumado, durante las noches lloraba, además que tenía igual número de días sin ver a Ángel. Qué desdicha para la joven. En la peluquería, su tía sí había notado el cambio.
- Ay China, vos sí estáis rara, contame, qué tenéis, por qué estáis tan triste.
- Nada, estoy peleada con Ángel.
Yo sí te decía que ese muchacho a mí no me gustaba para nada, tenía algo extraño, le decía una amiga a Jenirée cuando ésta le confesó su embarazo. Entre sollozos y lamentos, la amiga le imploró que tuviera la criatura, “nosotras te ayudamos, recogemos en el liceo, yo seré la madrina, no te preocupéis salimos adelante y dejas a ese bobo, gallo”.
La suegrita esa misma tarde llamó a Jenirée.
- Mija, ya contacté a una colega de mi esposo, trabaja en la clínica “Santísima Trinidad”, se llama Zoraida Huerta, ella es excelente, lleva años.
- Suegrita, ¿dónde queda eso?
- Por La Limpia, pero me esperas en Galerías para no levantar sospechas.
- Ok, suegrita, un beso, y Ángel…
La suegrita colgó. Ese fue el último día de Jenirée antes de su agonía.
Santísima trinidad
La sala de espera era fría y gris, vacía como un eco. Jenirée, angustiada, esperó a Janeth por más de una hora. Tocando las puertas de la muerte, alicaída, la bebé, desde lo más profundo de las entrañas, sonó su corazón en la conciencia de su mamá. Una lágrima brotó, y la púber madre decidida se levantó dispuesta a escapar y contarle todo a Lorenza, acabar con esa pesadilla y tener a su hijo… Total, si algo es tuyo volverá a ti… Yo sé que Ángel me ama y si es valiente vendrá conmigo… Yo no sé por qué me dejé envolver así.
- Adónde crees que vas, mija linda. Conoce a la doctora.
- Zoraida Huerta.
La muchacha estrechó la mano dura y asesina, cayó al suelo.
- Qué tienes, muchacha, vamos, reponte, que esto pasará rápido, como te dije no serás ni la primera ni la última, repuso la suegra.
- No he comido nada.
- Y no vaya a comer, necesito que esté en ayuno, apuntó la doctora.
- No te preocupes colega, yo le expliqué a la niña.
El Sol se ocultó. Las tres entraron al pabellón.
Agonía
Eran las once de la noche. El ventilador escupía fuego. Lorenza necesitaba beber agua, esa calor del demonio me va venir matando de un infarto, pero… Una línea de sangre que nacía en la habitación de sus hijas llamó su atención, un susto le arrebató en el pecho una punzada y como queriendo soñar y estar sólo en un mal momento siguió el hilo oscuro… pero el sudor le ardía en los ojos.
- Mi China, qué tenéis, qué te pasa, qué te hicieron.
- Ay mami, ay mami, me duele, me duele, esa es la regla que me llegó pero no entiendo.
Los sollozos y el temor levantaron entera a la familia Fernández Morillo, todos se fueron al hospital; Lorenza no lo podía creer, Jenirée parecía muerta en vida, pálida, desmayada… Apenas abría los ojos…
Y como va ser posible esto, si mi muchachita me lo cuenta todo, ay mi Dios, verla así me parte el alma, no puede ser, quién me le hizo esta maldad, yo sé que algo raro pasa aquí y nadie me lo quiere decir. Ay que dolor llevo en el alma, si algo me le pasa a mi niña, tan bonita, tan estudiosa, tan buena hija, me muero; no, no, yo creo que eso que le dio debe ser una apendicitis o un periodo descontrolado, roguemos a Dios porque no sea nada malo.
El médico apareció, espectro de pasos gruesos, semejante a la muerte en carne, el corazón de Lorenza masticaba un mal presagio, madre es madre al fin.
Ángel Alberto Morillo
supercastellania.blogspot.com

viernes, 27 de marzo de 2009

Mejore su expresión

Por Tito Balza Santaella

Miembro Correspondiente de la Academia Venezolana de la Lengua



XIII.- No debe confundirse descendencia con ascendencia. Hablando de un individuo, su descendencia está formada por las personas que de él se originan: hijos, nietos, bisnietos, tataranietos…; y su ascendencia, por sus padres y abuelos, por su casta, estirpe y origen. Es propio decir: “Fulano es de ascendencia gallega”, “ La niña tiene los ojos rasgados porque es de ascendencia china”; pero no como oímos frecuentemente: “Fulano es de descendencia gallega”, “La niña tiene los ojos rasgados porque es descendencia china”. Se da una extraña confusión entre dos voces que son antónimas, es decir, de significaciones contrarias.


Pero no muere aquí la mala suerte de ascendencia. También se la confunde con ascendiente, que es su sinónima cuando significa ‘padre, madre o cualquiera de los abuelos de quien desciende una persona’; pero totalmente diferente si tiene la acepción de ‘predominio moral o influencia’, alcance semántico que no cubre ascendencia. Sin embargo, en los ambientes políticos y laborales se oye con frecuencia: “El doctor tiene mucha ascendencia sobre los trabajadores”; “Pedro tiene mucha ascendencia política”; “Un buen maestro logra gran ascendencia sobre sus discípulos”. En estos casos, la voz exacta es ascendiente: “El doctor tiene mucho ascendiente sobre los trabajadores”; “Pedro tiene mucho ascendiente político”; “Un buen maestro logra gran ascendiente sobre sus discípulos”.

viernes, 20 de marzo de 2009

Rambo

Saludos, amigas y amigos lectores; a propósito de la condena del periodista iraquí lanzazapatos, Muntadhar al-Zeidi, déjoles este cuentillo pícaro y juguetón.

Dos y media de la tarde, viene por ahí el perro y me va morder, no quiero verlo a los ojos cuando sepa que el hueso que le regalé vino roto. Ay, qué dirá el perro, se sentirá furioso y me pelará los dientes, se pondrá histérico, intentará atacarme, estoy seguro de eso, el maldito peludo vendrá por mi pierna, le sacará sangre, arderá en gruñidos.

Pero no, que ese animal no piense que estoy descalzo y callado, que soy sumiso y retrógrada, que creo en el capitalismo, no, no, yo estoy preparado con un rosario para darle en la testuz, tengo una sartén con agua hirviendo y un periódico opositor en mis manos, esos recursos me servirán de algo.

El perro es marroncito como un café con leche, tiene los ojos de tomate y la cola de cebolla en rama. Lo conocí en una calle, él era un cachorro indefenso, lloraba desesperadamente. Esa vez la calle parecía asfaltada, creo, pero todo fue un espejismo. El cachorrito existía y con sus miradas pidió un poco de comida. Lo llevé a mi casa. Mi madre, una mujer cuarentona, morena y de buen corazón, ese día le dio leche, pero en polvo.

Bauticé a mi perro como Rambo, era una película intensa y real, ese tal Rambo peleaba con los rusos para acabar con el comunismo. En honor a ese héroe, nominé al cachorro callejero con ese apelativo.

Rambo creció entre frutas y hortalizas, consentido por mi madre y yo. Le hicimos una habitación contigua al comedor, donde le instalamos un acondicionador de aire de dieciocho mil BTU. Yo me sentí muy feliz con Rambo, íbamos a todas partes. Lo vestía con una franela de franjas rojas y azules con cincuenta estrellas en el lomo.

El muy ruin invadía terrenos y los orinaba para marcar territorios, mataba gallinas, reventaba huevos y hacía bloqueos a los gatos rojos. En nombre de su hueso, que enterraba hasta en la luna, Rambo con sus colmillos amenazaba cualquier intento subversivo. Para ello, preñaba perras y dejaba en cada territorio invadido un cachorro para cuidar sus intereses.

Rambo era admirable, simpático, gustaba de lo bueno y lujoso, generoso en demasía hasta pecar de paternalista, imponía sus modas, consumía hasta el infinito. Recuerdo una vez que inventó ponerse en la cola un sombrero de paja negro, esa misma semana todos los perros de la cuadra usaron uno. Ni que decir de los perros calientes, ellos son producto de la imaginación de mi Rambo, él un día se le ocurrió la idea de comer un pan con salchicha y salsa. Mi madre en su honor dijo que lo llamaría “perro caliente”, de ahí que toda la cuadra comenzó a comerlo hasta más no poder.

Mi asombro crecía aún más, Rambo acabó con el perro de la casa de al lado, se hizo dueño de su cuadra, peleó con cuanto perro se le atravesó. Rambo se hizo famoso, le decían dueño del mundo, unos lo llamaban el Imperio y así se quedó el muy bellaco.

El Imperio no respetó viviendas, orinaba en todos lados, mostraba los dientes y se creyó por momentos supermán. Tanto fue así que grabó películas, escribió canciones y alienó a medio mundo. La cuadra no lo creía, nadie podía opinar, ni mencionar comunidad o vocablos de igual raíz. A tanto llegó su desprecio por las comunas, comuneras, comunión, comunidad, comunes, comunismo, que se sintió, siente y sentirá orgulloso de acabar con ellos. “Arrasé con ellos”, dijo un buen día.

Yo me siento culpable de haber creado tamaña bestia, yo tan humano y espiritual, tan filántropo, tan altruista, tan buena gente y miren lo que terminé criando, a un Imperio que me viene a reclamar a mí y a pegar, bicho traicionero, lo odio y me odia, nos aborrecemos mutuamente. En cualquier momento llegará para quitarme la alegría, pero me levantaré en armas, sus perros de guerra no podrán conmigo, estaré atento a su movimiento, el Imperio no podrá conmigo. Él sabe que me robé su hueso, pero no sabe que yo tengo en mi poder el secreto de la vida.

Rambo, tú sabes muy bien de dónde vienes y adónde vas, te tomaré de un colmillo para ponérmelo en el pelo, mi madre murió por tu culpa y eso lo sé, a ti se te olvido eso, me vengaré de ti y te daré en la madre a ti también, no me subestimes, yo poseo el secreto de la vida, yo todavía tengo la capacidad de reirme, en cambio tú tienes muchas garrapatas encima como para reirte, vives mordiéndote la cola.

Antes de que llegues me voy para no verte a los ojos, porque de lo contrario no sé qué haré, se me escapará de las manos y haré una locura o una morisqueta.

Ángel Alberto Morillo

supercastellano@gmail.com

supercastellania.blogspot.com
0416- 764 44 27

martes, 3 de marzo de 2009

Mejore su expresión

Para nuestros asiduos lectores, he aquí un nuevo reporte de nuestro egregio amigo Tito Balza.
Tito Balza Santaella
Miembro Correspondiente de la Academia Venezolana de la Lengua

UNO O UNA
XI.- Para nombrarnos de una manera indeterminada, los hombres decimos uno: Uno no sabe cuánto vale algo hasta que lo pierde: Uno no debe preguntar por lo que no le corresponde; pero las damas deben tener cuidado al usar este pronombre indefinido, pues ellas deben unas veces decir uno y en otras circunstancias decir una. Deben decir uno cuando se refieran a acciones que pertenezcan indistintamente al hombre y a la mujer. Una profesora dirá, por ejemplo: A uno las buenas lecturas lo enriquecen, porque las buenas lecturas son enriquecedoras tanto para el hombre como para la mujer; Uno aprende con la edad y las experiencias, porque en efecto así sucede con la mujer como con el hombre. Pero al tratarse de algo exclusivamente femenino, la dama debe decir una, por ejemplo: Cuando una está encinta, no debe hacer ejercicios violentos; A una le gusta que su marido la trate siempre con cortesía y delicadeza.

No observar esta sencilla norma de la lengua, puede conducir a las damas a caer en impropiedades reñidas con el bien decir.

BAUTIZO
XII.- Es frecuente la circunstancia de que escritores, instituciones y editoriales inviten a bautizos de libros y que, en los ambientes sociales, igualmente, los habitantes y dueños inviten al bautizo de flamantes casas o quintas. En propiedad, sólo las personas se bautizan. El bautizo, como bien se sabe, es el ‘primero de los sacramentos de la iglesia, con el cual se da el ser de gracia y el carácter de cristianos’, y bautizar, voz que proviene del latín baptizare, es el acto de ‘administrar el sacramento del bautizo’. Un libro se presenta a luz pública y a la consideración de críticos y entendidos. Es ‘éste el verdadero significado del acto. Avisar, dar cuenta de que el libro ha salido, ha sido editado, y exponerlo a la lectura y consideración, a la sanción, aprobación o rechazo de los conocedores. Si se quiere hacer vinculación con el acto bautismal, por el hecho de que se humedezca el libro con champaña o alguna otra bebida (baptizare es ‘zambullir, batear’) o por el simbolismo de que el libro ingresa al mundo, al cuerpo bibliográfico, como el bautizado entra a formar parte del cuerpo de Cristo (1º A los corintios 12:13), o por la presencia de un sacerdote, creo que debe preferirse la expresión bendecir el libro, con el sentido de invocar el favor, la protección divina, la suerte y la prosperidad para la obra, que es trabajo del hombre y aspira a tener aceptación, difusión y hasta éxito comercial. Según este mismo razonamiento una casa se bendice, no se bautiza.

sábado, 31 de enero de 2009

Las Confesiones de un hombre virgen

Esta es mi primera novela, que comencé a escribir en 2002 y terminé en 2006. Es una parte. Próximamente el Ministerio del Poder Popular para la Cultura la publicará en físico. Si desean descargarla completa ingresen en www.yoescribo.com en la sección de novela humorística. Abrazos.

Los tras cámaras

(O sea jelou: The making)

Yo siempre quise tener un carrito rojo, que corriera por fuera de la carretera a mil, a cien mil por hora; pero jamás pude. También quise tener un perro marrón, con garrapatas y ojos negros, que encendiera por la casa el silencio con ladridos, pero no me dio la gana, claro, desde que vi a esos dos perros machos montados uno sobre el otro, díjeme adiós al sueño con los mejores amigos del hombre; entendí así que en la vida no hay amigos ni perros, tan sólo sueños, sueños que fueron, serán o son.

Empecé así nuevamente una carrera de perro, con los rojos y amarillos, los azules al final; alguien me dijo carreras de perro, sin embargo yo pensé que el orden no altera el producto, pero en esta combinación endiablada de signos, era evidente que al escribir carrera de perro, sonaba como a escritor burdo, barato y desnalgado. Perros, autos, amigos, todo daba lo mismo, andamos todos por los mismos caminos, cada quien contaminado a su gusto y disgusto.

Dime yo cuenta, que ser malandro, puto, follón, era menos nocivo que el título de poeta, escritor, actor, dramaturgo, aunque fuese güero. El poeta, el escritor, encuentra en la palabra el arma, a plomo limpio destapa heridas, hierve en verbos, para morir soñando en el nefasto mundo del olvido, después de muerto: “Tan bueno que era, el muchacho escribía”, perogrulladas al fin.

No es casualidad que sueño y dueño para la fonética sean objeto de estudio, así como sociedad y suciedad, bello y vello, homófonos, parónimos… Amor y Roma palíndromos también, y en las líneas subsiguientes encontrarán mil formas que por más

Sonidos, imágenes, sabores, olores, extravagancias, jugosas cifras, melodías, piedras,

Ungüentos, marañas, conspiraciones, allanamientos, exilios, purificaciones, señas,

Columnas, pistas, rastros, arbustos, pisadas, huellas, datos, auditorías, fisgones,

Indicadores, redadas, bombardeos, invasiones, fraudes, encarcelamientos, dudas,

Enjuiciamientos, dineros, pestes, plagas, ratas, ladrones, honestos, coerciones, favores,

Dádivas, empréstitos, impuestos, conjuros, sortilegios, embarazos, dictaduras, frases,

Análisis, totalizaciones, represiones, codicias, democracias, mentirosos, fuerza,

Dictámenes, etcéteras, amén, forman el acróstico más sucio de la sociedad y lo que, vuelvo,

repito y grito, lleva consigo por dentro.

El dolor llega a mis dedos x poko boy perdiendo el juicio, me dezquizio y yoro, boy en bomito, “muchacho en vómito”… Zuena la benganza, ce olle el peligro de mi lengua y me advierten que use bien la lengua, pero quien la USA, si ya ni me veo quien soy, un cool, ok, please, hello, good, se me escapan de la vaca y la boca, I me siento jappy, o mejor, ahí me sentó papi, porque me acostumbré a que todo me lo impusieran y quién me impusió eso a mí. Psa x ksa plis, vn x aki, c vnd st krro… De veras me desmayo, ya Bello y Cervantes lo saben, me estoy volviendo loco, orate, mucha tecnología, mucho reggaeton fundió mi cerebro…

Escupe….

Escupe…

ESCUPE…

Un diccionario, que no esté en ITAP, lo prefiero en alfa, es que este celular del diablo no sirve, que vainas, les trato de enviar por texto una novela y me es casi imposible, todo un reto a la inteligencia humana, cómo me hubiese gustado ver a un Quevedo con Kyocera, Nokia, Tango 300 siquiera. Esto de la literatura me volvió más extraterrestre, lo de la lectura violó mi ignorancia y la preñó con ideas extrañas y tontas, por que no sueño con el carro y me hago dueño del mismo, por que no tuve al perro y se me pegó una garrapata en el testículo derecho, por que no fui al cine, a la disco, bailé como los demás, por que no tuve novia, por que no me mamé a una chica de mi clase, por que no me aprendí canciones extranjeras, por que no salí nunca de casa de mi madre… Algo me faltó, me faltó como el agua a la planta o como los acentos enfáticos a este párrafo.

Perdí la sensibilidad de la suciedad, perdí la normalidad y si no escribo es como no masturbarme, como si un seno materno no tuviera leche, o como sin cojón un pene; ya ven que hasta el glamour lo perdí, pido perdón, por los sonidos que golpean, las palabras que duelen, palabras éstas que huelen mal, chillan, corrompen. Una vez, mi tía, la madre de mi prima estríper, me lo decía mucho: “Eres una conformista, mija”. Yo le dije a ella proyanqui. De verás me dolió por ella. Aunque lo de conformista, fue una confusión con otro primo, que en realidad era transformista. Al final ella y yo terminamos en una discusión político-económica que lapidaba por completo al sistema capitalista, terminé esa perorata con la firme intención de hacerme terrorista; más tarde medité, y dije: “Total, me volví poeta, la diferencia no es mucha, quizá, la deferencia es la que marca distinción entre quien ejerce la poesía y el terrorismo, sino pregúntale a Martí, Bolívar, Neruda a ver qué te responden”.

Barbudo al fin y con el diccionario en la mano, llegué con adarma y espada para liberar al mundo del pecado, soy convicto de un crimen sin hacer, un escritor de una novela sin escribir, un promiscuo sin haber tocado mujer… Lo soy, yo soy, tú eres, él es, nosotros somos; viva la pepa de mango a quien rindo apología, no me pidan estilo, ni mesura, pídanme otra cosa, yo les podría hablar bichando, les podría contar en malandro, usando mal el gerundio o hablarles como un Cortázar que si las fílulas de cariaconcia, evohé, evohé, y esas pistoladas más. Total, en la radio y en la TV escuchamos frases peores, las bailamos incluso, bastan tan sólo dos, tres o cuatro tragos.

A ustedes les asusta la responsabilidad, a mí me persigue y me hace el amor; ustedes hacen el amor irresponsablemente, yo trabajo y lucho por hacer el verdadero amor, busquen en Corintio 1, busquen en la mitología griega, conozcan la historia de Isis, yo no sé, sólo sé que no sé nada… A mí me encanta plagiar, ojalá me den cicuta pa´ver lo bueno. Yo sé que moriré en el intento y este nudo que llevo en la garganta por esta judeputa corbata no me deja respirar, me la aflojo y me digo: “Basta”.

“Basta” “Basta” “Basta” “Basta” “Basta” “Basta” “Basta”

Eran las seis y treinta, una hora después de las tardes quietas, me quedé pensando en el baño y las cosas de la tarde aquella de la cual no me acuerdo, (todo tarde). Vi al techo, me puse las manos en la cabeza y comencé una nueva realidad que me dolía hasta en el pelo. En la lengua, me jugaban y resbalaban groserías, el sueño de la venganza y el arrepentimiento se juntaron para hacerme sentir mal, muy mal… Me fue mal después de largos cuatro años o más, yo me olvidé del limbo y sus partes. Volví en mí, el hombre boca de tortuga, la bruja, los condones, todo desapareció de la nada.

Era aún virgen, no sé si de cuerpo, pero de alma seguía; mis intentos frustrados de ser igual al mundo me llevaron a las más grandes empresas que cualquier joven haya tenido en su vida.

- Escribiré una carta…

Se hizo corta y terminé con una novela no sé de cuantas partes ni cuántos fines, porque el asunto de la virginidad se hacía más abstruso, insondable, muy difícil. Pensé hacer la tal novela vía mensaje de texto. Por ello, compré un teléfono móvil y me dediqué día y noche a recargar mi saldo para escribir la novelilla, esta consistiría en mis amoríos pícaros, mis andanzas por el mundo y mis conflictos filosóficos con la tecnología. Generaciones me aclamarían por la misma, aunque seguramente después de muerto como siempre pasa.

Me ingenié solazados discursos, seleccioné frases aforísticas, veía a los españoles y españolas diciendo: “Joder, este chico escribe maravillas, qué Cervantes, Lope de Vega, hurra por Medina, el comedor de gallinas”. Y yo en respuestas a tales melindres y piropos correspondía: “Como decía Wikispedia, ni que lo fajen chiquito,nunca sus ramas endereza, de ahí que el conflicto Líbano- israelí depende de una sola persona: el burro”.

Aunque a decir verdad, el burro para mí siempre fue un animal simbólico, él es símbolo del trabajo, de la virilidad, en burro entró Jesús a Belén, ni que decir de Platero, o de las andanzas de Sancho, que hasta se lo robaron. Por ello, lo primero que haré en el primer discurso que haga en mi vida, será rendir honores al burro.

Tomé a eso de las siete y pico para ser exacto un bolígrafo y servilleta, para luego transferirlo al celular y del celular a la hoja, decía yo que las ondas del teléfono llenarían de energía el mensaje. Qué ingenuo verdad, qué inocencia la mía. Puse como protagonistas a Romeo y Julieta, mientras de fondo musical, por culpa de los vecinos de enfrente, escuchaba las barbaridades de los cantantes boricuas.

“La tard pacía Kieta,

aunq en vrdd,

no c si x la frgncia

de mi prfum o

x el klor de mis zpatos…”

ENVIAR

MENSAJE ENVIADO

Así pasé más de dos años de mi vida en la forzosa tarea de traer al mundo una obra alumna, que nunca aspiraría a ser maestra, más bien médica, psicóloga o enfermera. El procedimiento más interesante era transformar aquella pila de vocablos sin ortografía en textos con coherencia, al mejor estilo de Brown, Balza*, de manera que la Academia no me sacara a patadas de su sede por escritor maldito… Bueno a Baudelaire le sirvió. No intenté escribir groserías ni vulgaridades, pues los preceptos literarios las prohíben, había que evitar rayar en lo chabacano, quizá nunca vieron las películas de Hollywood quienes escribieron tales preceptos.

Me decidí por agregar personajes y mentiras más, yo quería hacer vibrar a mis lectores de la risa, me imagino que ustedes pensaron que con vibradores. Así pues que el primer capítulo, como cliché infaltable, le agregué lo del sueño. Los sueños para mí son símbolo de presagio y sortilegio, ronco en los mismos y siento que vuelo. Una novela sin sueños era casi imposible, perdería la esencia de piedra, no cabría duda de que sería un libro vendido. No hallaba cómo encajar los personajes y mucho menos el nombre, esa tontería de la preceptiva literaria colmaba mi paciencia. Hice varias oraciones por el descanso eterno y salvación del alma del Marqués de Sade a ver si con eso me inspiraba. Nada, de nada.

Tomé un portaminas lo puse boca abajo por cuatro días, le puse unos dientes de ajo y una foto de Madonna a ver si se me levantaba la inspiración. Nada, de nada.

* Fortunato Brown, Tito Balza Santaella, ambos son lingüistas.

Me leí una revista pornográfica para nutrirme de imágenes, leí a fondo el Cantar de los Cantares y examiné unos poemas de Becker, el resultado al principio funcionó, es así como nace mi prima, la estríper.

Miles de formas y nada, busqué calculadoras para contar, pero me di cuenta de que esa no era la mejor manera, entonces tuve un diálogo introspectivo con el escritor de esta obra, es decir de él a mí y de yo a él:

ALBERTO: ¿Y quién sois?

AUTOR: El gato.

ALBERTO: ¿A quién buscáis?

AUTOR: Al ratón.

ALBERTO: Se está bañando.

AUTOR: ¿A qué hora puedo venir?

ALBERTO: A las 5.30.

Mi reloj caminaba azuzado por la desesperación que me embargaba a eso de las cinco y media, pero el gato nunca llegó, de ahí en adelante, no pasó nada

NADA, DE NADA

En un mar de dudas quise entablar el principio: carritos de Barbie, patacones, hojas de mango, teteros de sopa, lápices rotos y montón de estupideces más, las cuales irían estampadas en pantaletas de cuero impermeables. Mi emoción era infinita, gravitaba y se llenaba de melodías inefables. Me ponía desnudo frente al espejo, practicaba debajo de la mesa y miraba de reojo la prensa amarillista para llenar de vacíos mi mente llena de confusiones.

Pase horas, segundos, planeando, buscando mil maneras de narrar capítulo a capítulo, el libraco flaco que resultó ser gordo en incoherencias. La virginidad en sí era una polémica, que sin duda haría de mí un hombre famoso y codiciado. Noches de nalga desgastada, mano caída y párpados pesados tejerían pensamientos indecentes para escribirlos en tinta china sobre papel crepé.

Monté una cartelera al frente de mi casa. Allí dispuse de trípticos y un vídeo beam. Pagué para que la gente me leyera y nadie me entendió. No me entendieron porque jamás describí ambientes ni personajes, ellos sentían que les sacaba la muela sin anestesia. Unas vulgaridades de un tipo medio extraño a quién le iban a interesar.

- Sabes, te has leído esa del queso.

- ¿Queso?

- Sí, la que se roban, se llevan el queso.

- No.

- La del kir y kur.

- ¿Qué?

Ni una palabra entendí, me imaginé que éste que me hablaba era el gato que se disfrazó de ratón para hallar al auténtico ratón. Maquinaba planes diabólicos el muy bellaco para hacerme desistir de mi idea de la novela vía mensajes de textos.

Me vestí. Todo el tiempo estuve desnudo y no me había dado cuenta, qué descuido el mío, pequeño detalle; aunque pienso que desnudarse ante otros y otras no está mal, yo sin querer lo hice, no me hicieron daño, gracias a Dios. Yo en defensa propia, aduje que no tengo dinero para comprar ropa de marca, pues mientras no tenga unos Armani, Koquito, Fogogitzu o algo que suene sólo para cuerpos perfectos, permaneceré desnudo.

viernes, 16 de enero de 2009

Soneto a un maestro

En el día de los maestros, en especial a Antonio Pérez Esclarín (Pechín), dedico esta pieza...

Corazón de hierro aprendimos contigo

parónima ave del sabor y saber

con tu pluma libre enseñaste a ser

del aula hermoso jardín de amigos.

En tu humor y magistral dulzura

Abriste la puerta de la razón

que en latidos fuertes del corazón

nos dejaste el amor por la lectura.

De Dios fuiste primero servidor

consagrándote luego de por vida

a la sagrada labor de educador.

Satisfacción de labor hoy cumplida

caminas el redil del esplendor

y con tu paso un alma bendecida.