domingo, 4 de septiembre de 2011

Notículas del Español

Tito Balza Santaella
 
No es lo mismo desecar que disecar.
         Visto en el ámbito de nuestro idioma, desecar es un compuesto de de más secar. Proviene del latín desicare y tiene el significado general de ‘secar, extraer la humedad’. Es un verbo transitivo, vigente en el castellano desde el siglo XIV, pues aparece documentado en la noble prosa de Don Juan Manuel (El Conde Lucanor). En medicina llega a significar curar: “Desecar la llaga”; y también enflaquecer, debilitar por falta de alimento.
         Disecar es una voz nueva. No hace su entrada en el castellano hasta el siglo XIX. Seguramente fue Salvá quien primero la fijó en su Diccionario, en 1879. Procede del latín dissecare, de dis, ‘a través’, y secare, ‘cortar, dividir’, esto es, anatomizar. En el Diccionario Académico tiene tres acepciones: ‘1. Dividir en partes un vegetal o el cadáver de un animal para el examen de su estructura normal o de alteraciones orgánicas. //2. Preparar los animales muertos para que conserven la apariencia de cuando estaban vivos. //3. Preparar una planta para que se conserve a fin de ser estudiada’.
         En buen español, se deseca un pantano y se diseca un cadáver. El agricultor deseca un terreno y el taxidermista diseca un animal muerto para conservarlo con la apariencia de cuando estaba vivo. El ingeniero hidráulico deseca un pozo y el botánico diseca un árbol para estudiarlo a través del tiempo.
         El sustantivo de desecar es desecación, más usado que desecamiento. El sustantivo de disecar es disección, mejor aceptado que disecación. Quien deseca es un desecador, y lo que deseca es un desecante. Quien diseca y realiza las operaciones anatómicas es un disector o una disectora. Lo que diseca es un disecador.
.o0o.
         Marrón, con el significado de color, es una voz francesa que significa castaña confitada y representa nuestro color castaño, con el cual compite en uso y aceptación; pero no se aplica para el pelo ni para los ojos de las personas ni de los animales, de la misma manera que castaño no se aplica para telas ni vestimentas. Un caballo es castaño, y unos zapatos marrones; Un traje es marrón, y unos ojos, castaños.
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         Aedo es un sustantivo de dos terminaciones. Debe decirse el aedo, la aeda. Decir el aeda es tan impropio como decir el analfabeta, en lugar de el analfabeto; el autodidacta, en lugar de el autodidacto; o decir la poeta, en lugar de la poetisa.
 
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miércoles, 10 de agosto de 2011

Los Paracaídistas




IMAGINEMOS UNA GRAN CAÍDA EN PARACAÍDAS:

Nacer
            Dormir                       Comer                       Comer           Comer
                        Comer                                               Cagar
                                   Cagar Dormir                       Dormir                       Dormir
Dormir
Dormir
Comer
Comer
Comer
Comer
Cagar ComerComerComerComerComerComer
Cagar ComerComerComerComerComerComer
Cagar Dormir Tener  Comer  Cagar
Dormir Dormir Tener  Comer  Cagar
Dormir Dormir Tener  Comer  Cagar
Comer Tener  Comer  Cagar Comer
¿Vivir?
Trabajar Tener  Comer  Cagar Tener  Comer  Cagar Tener  Comer  Cagar Tener  Comer  Cagar Tener  Comer  Cagar Tener  Comer  Cagar Tener  Comer  Cagar Tener  Comer  Cagar Tener  Comer  Cagar Tener  Comer  Cagar Tener  Comer  Cagar Tener  Comer  Cagar  Poseer Poseer Poseer Poseer Poseer Poseer Poseer
  Acumular
Conocer
¡MORIR!

Bajaba María, La Guajira, del bus. Cayó de un paracaídas, parecía una vocera no sé de qué consejo de personas que también caen en paracaídas. Una de esas paracaidistas le decía.

-       - Voy rápido, tengo hambre.

María también, también iba rápido, no tenía hambre, más bien tenía sed y unas ganas incontenibles de ir al baño, debía enviarle un fax al Presidente, así le dijo a su amiga, la del paracaídas.
-        
      -Espero no te quedéis pegada en la silla.

Las amigas se despidieron.
            Por allá, los testigos de no sé qué…

El ateo corrió a esconderse. El perro ladró. Los testigos se fueron, estos tenían sed pero no ganas de ir al baño. Hambre tampoco. Su sed, según uno de corbata negra y lentes oscuros, era sed del Señor. Sin embargo, el hambre les ganó, una carrera de por sí en desventaja con el sol, el sudor y el cansancio, sin duda, el hambre era voraz, más cuando no se tiene paracaídas.

Se apareció de la nada un cobrador de no sé qué…

Venía con el paracaídas dañado, una señora cejijunta le fio la vida, pero la muerte se la quitó (la señora al cobrador), se decía a sí mismo: “A Dios lo de Dios al César lo del César”. Caminaba azuzado por no sé qué pensamiento prohibido, un pensamiento odioso a su condición opulenta de teniente, de tenedor, de tenido, de todo lo que la imaginación pueda hacer para conjugar el verbo más ansiado por alma humana: TENER, por ser de semejante parecido a uno que cae de paracaídas y no termina de caer.

Y llegaron los pobres…

Ellos estaban exonerados, al menos se salvaban del odioso verbo; pero respiraban todavía, agradecían no sé a quién por esas eventualidades de la nariz y los pulmones; ahora bien, los ácidos gástricos eran medallas de ayuno y la insatisfacción de la comida no llegada a tiempo; al menos cagaban, hasta una vez soñaron que pudieron peerse; los pobres sí que son felices, pueden peerse, además no necesitan caer, ya están abajo; mucho menos de un paracaídas, total, están muy caros. Solamente esperaban algún día el premio de la muerte para poder subir. 


Por Ángel Alberto Morillo

lunes, 27 de junio de 2011

Notículas del Español, por Tito Balza Santaella

Cuando el poeta Francisco Caballero Mejías (Madrid, 1899-Caracas, 1940), dice en su poema El Regreso, en la IIª parte dedicada a Los Héroes:
         Se oye el piafar de un potro y un jinete desciende.
         He aquí al viejo centauro de los llanos. Avanza.
         Es Páez, el bizarro paladín de la Gesta…
Escribió piafar porque pensaría, como mucha gente cree, que piafar es relinchar o bufar. Por eso asentó “se oye”. Más que oírse, el piafar se ve. Cuando el caballo piafa, no avanza. Permanece en el mismo sitio. Piafar significa: ‘alzar el caballo, ya una mano, ya la otra, dejándolas caer con fuerza y rapidez casi en el mismo sitio de donde las levantó’. Son muchas las palabras que, aunque comunes, no tienen significados claros para muchos hablantes, aun para gentes instruidas y cultivadoras de la comunicación.
.o0o.
En cuanto a la separación de a y donde, don Andrés Bello dice que solo deben separarse las dos partículas cuando donde “lleva envuelto su antecedente, que es el término de la preposición”. Así debe decirse: “Nos acercábamos a donde estaba emboscado el enemigo”, porque está implícito al lugar, y “En la selva adonde nos encaminábamos”, porque está explícito el antecedente selva. La Academia, por su parte, opina: “Convendría escribir adonde cuando el antecedente está expreso, y a donde, cuando esté callado, porque en este caso la preposición a es del antecedente y no del adverbio”. Manuel Seco respalda esta posición con los ejemplos: “Voy al mismo sitio adonde voy todos los años” y “Voy a donde todos los años”. Realmente es una sutileza ortográfica que no resulta de fácil cumplimiento por el redactor corriente.
.o0o.
“Dile no a las drogas” es un aviso ampliamente difundido por las instituciones oficiales que tienen la misión de combatir este flagelo. Lamentablemente exhibe un elemental error de concordancia. ¿Cuál es el mensaje? Di tú no a las drogas. Lo dicho es no, complemento directo, y a quienes se les dice es a las drogas, complemento indirecto plural. La variante pronominal del texto es reiterativa de a las drogas, por lo tanto debe estar en plural: les, y no le. Si el redactor hubiera elidido la variante, el texto hubiera quedado claro y sin error: Di no a las drogas.
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El superlativo absoluto de mísero -no se confunda con miserable- es misérrimo.
.o0o.
Formule, con confianza, sus consultas.

viernes, 3 de junio de 2011

El Trato Faustiano de Neil Postman

Por Ángel Alberto Morillo

Los procesos tecnológicos, asociados especialmente con las TICs, han sido objeto de duras críticas así como también de esperanzados elogios, al punto de dogmatizarlos y crear un imperio de fe en torno a las maravillas que proporcionan. Pimienta (2007) afirma que todos partimos de la creencia de que el uso de las TICs para el desarrollo es portador de promesas muy importantes, al punto, de convertirlo en mito o magia, pues se pretende que el sencillo hecho de conectar una persona a la Internet va a provocar, de manera mecánica, un proceso que va a conducir a esta persona a escapar, por ejemplo, de su condición de pobreza. Efectivamente, la mera conexión no garantiza que las personas se apropien de las TICs, estos procesos tienen otro tipo de implicaciones en las que se cae en un dilema: innovar o no innovar.
De este planteamiento surgen las famosas  “cinco advertencias del cambio tecnológico” de Neil Postman, quien en el año 1998, a guisa profética, enunciaba los riegos que consigo traen las innovaciones, hacía un llamado acuciante a ver las dos caras de la moneda:
“Diríamos que una visión más sofisticada del cambio tecnológico debe incluir el escepticismo ante las visiones mesiánicas y utópicas que nos presentan los que no tienen un sentido histórico de los débiles equilibrios sobre los que descansa la cultura. De hecho, si por mi fuera, prohibiría a cualquiera hablar sobre las tecnologías de la información a no ser que la persona pudiera demostrar que conoce algo sobre los efectos sociales y físicos que causaron la invención del alfabeto, del reloj mecánico, de la imprenta y del telégrafo. En otras palabras, que sepa algo sobre los costes de las grandes tecnologías” (p. 2).
Lo más sorprendente e interesante, lleno de un poder metafórico y transcendental de las advertencias de Postman, radica en el famoso Trato faustiano o pacto con el diablo, inspirado en la tradición oral europea de un hombre que hace pacto con el diablo vendiéndole su alma, de allí que este paraje, esta leyenda, ha sido inspiración de obras teatrales, musicales y novelas. La obra más conocida al respecto fue la de Johann Wolfgang von Goethe, Fausto (1808). En este sentido, J. De Pablos (2003) explica que Postman consideró el cambio tecnológico como intercambio, basándose en el uso de potentes metáforas, recurso habitual en él, expresó esta propuesta como “el pacto de Fausto”. La tecnología da y la tecnología quita. Todo cambio tecnológico implica ventajas e inconvenientes. No toda nueva tecnología implica necesariamente mayores ventajas.
De las cinco advertencias, se considera que el Trato Faustiano condensa de modo magistral las implicaciones negativas que generan la proliferación de las tecnologías, sin duda, es la forma más representativa de dar una noción profunda de la teoría crítica, base fundamental del análisis que se está desarrollando en torno a la Astics.  En este aspecto, todo cambio tecnológico implica un compromiso (Postman, 1998), esto significa que para cualquier ventaja que la tecnología ofrece, siempre existe su correspondiente desventaja. Las desventajas pueden llegar a superar en importancia a las ventajas, o las ventajas pueden perfectamente valer la pena sobre su contrario. Aunque parece una idea bastante obvia, es sorprendente cuanta gente cree que las nuevas tecnologías son como una bendición del cielo.
Este autor insiste en aspectos como:
·         Escepticismo ante las visiones mesiánicas y utópicas: Nuestro entusiasmo por la tecnología puede volverse una forma de idolatría y nuestra creencia en sus beneficios puede ser un falso absoluto. La mejor manera de vera la tecnología es como a un intruso extraño, recordando que la tecnología no es parte de un plan divino sino el producto de la creatividad humana y nuestro orgullo, y su capacidad para el bien o el mal queda siempre pendiente de lo que los humanos digamos que puede hacer por nosotros y nosotros (Postman: 1998,6). Es decir, no dejar que las maravillas de las tecnologías hagan perder la perspectiva y todo enfoque de desarrollo se centre única y exclusivamente en éstas, sin buscar posibilidades diferentes ante su ausencia, en el supuesto negado. Brey (2009) considera esta posición crítica como un pensamiento distópico. De allí que es urgente también darle una mirada a la distopía como una opción válida ante el monopolio utópico de las tecnologías.
·         Inequidad en los beneficios de las tecnologías: No hay duda de que los ordenadores han sido y seguirán siendo muy provechosos para las grandes organizaciones tipo compañías aeronáuticas o el complejo militar o los bancos o las agencias recaudadoras de impuestos. También es igualmente claro que el ordenador es indispensable para investigadores de alto nivel en física y otras ciencias naturales. ¿Pero hasta qué punto ha sido la tecnología de redes y ordenadores una ventaja para el conjunto de la población?. ¿Qué ventajas para los trabajadores del metal, fruteros, mecánicos, músicos, carniceros, obreros de la construcción, dentistas, teólogos y la mayor parte de los oficios en los que el ordenador ahora se inmiscuye? Estas gentes tienen ahora sus asuntos privados mucho más accesibles a las instituciones siempre tan poderosas. Ahora son más fácilmente seguidos y controlados; están sujetos a muchos más controles e inspecciones, y se encuentran desconcertados antes las decisiones que se toman sobre ellos. Están siendo reducidos más que nunca a meros objetos numéricos (Postman:1998, 3) 
Esta misma inquietud es planteada por los autores de la brecha digital (Burch, 2005 y Pimienta, 2007), así se manifiesta la brecha digital y mientras no haya voluntad política por parte de las potencias desarrolladas en generar equidad y brindar condiciones para favorecer el uso de software libre, de evitar la injerencia de compañías privadas en el control acceso de datos de la población,  la vulnerabilidad informática seguirá intacta. Este contexto propicia más bien el síndrome de dependencia.
·         Ceguera social tecnificada: Como bien lo refleja José Saramago (1995) en su Libro Ensayo sobre la ceguera, se suele decir que no hay cegueras sino ciegos, cuando la experiencia de los días pasados no ha hecho más que decirnos que no hay ciegos, sino cegueras. En este mismo orden de ideas, Postman (1998) habla de que la información resultar ser una maldición que nos ciega que no somos capaces de ver de dónde vienen realmente nuestros problemas. Igualmente Brey (2009) explica que la ignorancia consustancial de los tiempos exponenciales nos aboca a una ceguera generalizada, de consecuencias imprevisibles, que nos impide identificar y asumir la porción de responsabilidad que recae sobre cada uno de nosotros.
Finalmente Gubern (2000) asevera que la gente, en efecto, habla, se interesa y discute de aquello que ve en la televisión, pero no suele hablar mucho de aquello que la televisión no dice, porque no le interesa o no le conviene. Esta ceguera selectiva constituye un  verdadero "escotoma mediático", pues el escotoma es la zona ciega de la retina, en la queno se activa el estímulo visual .Cada día nos sumimos en nuestros propios mundos, somos insensibles al mal social, las TICs y cada uno de sus componentes,  individualiza al punto que imposibilita la capacidad asociativa, divide, dispersa, domestica, la consigna maquiavélica cada día cobra mayor auge, la división, la falta de solidaridad, convierte al hombre del siglo XXI en un ser vacuo, sin sentido, un ser ciego socialmente. Por un lado las innovaciones y avances proliferan, pero por el otro la pobreza, el cambio climático, los conflictos sociales se agudizan, y quienes tienen la responsabilidad de poder hacer frente a estos problemas son incapaces de hacer algo al respecto.    

Fuentes


 Brey, Antoni y autores (2009): LA SOCIEDAD DE LA IGNORANCIA. Edita Proyecto Segunda Edad Contemporánea. Barcelona- España.

http://funredes.org/mistica. Pimienta, Daniel (2007): BRECHA DIGITAL, BRECHA SOCIAL, BRECHA PARADIGMÁTICA

http://www.globalizacion.org/desarrollo/PostmanCambioTecnologico.htm. Postman, Neil (1998): LAS 5 ADVERTENCIAS DEL CAMBIO TECNOLÓGICO. Artículo encontrado Sección de Economía y desarrollo del portal globalización.org, esto es tomado del “Congreso Internacional sobre Nuevas Tecnologías y Persona Humana: Comunicando la fe en el Nuevo Milenio”, de la Conferencia con el título: “Cinco cosas que necesitamos saber sobre el cambio tecnológico”.

http://www.quadernsdigitals.net/datos_web/hemeroteca/r_1/nr_773/a_10420/10420.html#_ftn1. De Pablos Pons, Juan (2003): ALGUNAS REFLEXIONES SOBRE LAS TECNOLOGÍAS DIGITALES Y SU IMPACTO SOCIAL Y EDUCATIVO. Universidad de Sevilla. Sevilla-España. 


martes, 17 de mayo de 2011

Anita...

Práctica seleccionada de los ejercicios de taller de Redacción y Estilo.
Autor: Sergio González, Universidad Católica Cecilio Acosta.

(Esta es una experiencia muy linda que mi amiga Anita me contó…)
Una mañana, cuando el sol ya regalaba su sonrisa, la familia de Ana despierta y se levanta con alegría, es una mañana de paseo. Ana, y sus dos hermanitas, Clara y Laura, junto a sus padres, el señor Andrés y la señora Marina desayunaron antes de salir de casa. El señor Andrés es el primero en hablar diciendo con sonrisa campante: “Buenos días hermosa familia, Dios los Bendiga. Este es un día maravilloso que el Señor creó. Agradezcamos juntos por el mismo y por las provisiones que nuestro Padre nos da”. Esa mañana, le correspondía a Ana (Anita, de cariño, para mí) dirigir la oración y así fue: “Padre Bueno que estás en los Cielos, muchas Gracias te damos por este día, Gracias Señor porque tus misericordias son nuevas cada mañana, hemos aquí como familia delante de Tu Presencia en el Nombre de Jesús, te agradecemos por estos alimentos, bendícelos y te pido Padre amado que en este día podamos ver más y más de tus maravillas, guíanos con tu Santo Espíritu, en Cristo Jesús. Amén”.
Todos se fueron a un parque ubicado a unos 15 Kilómetros, mientras iban en camino cantaban alabanzas, estaban todos muy gozosos, fue así cómo llegaron y las hermanitas de Anita exclamaron:
-¡Llegamos, llegamos!
Se dirigieron hacia un espacio sobre la grama muy cercano a una banqueta; al tiempo que el señor Andrés y la señora Marina acomodaban las cosas sobre el césped, las muchachas estaban sentadas en la banqueta admirando el parque. Ana, muy inteligente y muy compasiva, en ese momento, se percató de que un joven como de 18 años, en medio de la alegría que componía el lugar estaba cabizbajo y de semblante triste. Un poco inquieta, Anita llama la atención de sus padres.
–Miren aquel muchacho, se ve triste y está solo, les dice Anita.
– Es cierto, asienten sus padres.
– Voy a hablar con él, avisa Anita y da pasos hacia el lugar.
-Oye, disculpa, ¿te pasa algo? Te veo triste, le inquiere Anita al Joven.
- Hola, es que muchas veces he venido a este lugar y me entretengo mucho pero creo y siento que a mi familia y a mí nos hace falta algo, nos divertimos, reímos y jugamos pero como que hay un vacío, explicaba él.
- Mmm… ¡vaya!, ya lo veo, sé a qué te refieres pero, ¿sabes algo? Sé cómo eso puede cambiar-, con una sonrisa expresó Anita.
- ¿Sí?, ¿de verdad?, se preguntaba con extrañeza el joven.
- Disculpa, mi nombre es José, expresó luego.
- Jeje, mucho gusto José, mi nombre es Ana. Sí, claro que sí. ¿Sabes? Mi familia es muy unida, muy amorosa, amamos profundamente al Señor y Él nos provee y da todo lo que necesitamos, Él es hermosísimo y grande, con denuedo y alegría contaba Anita.
- ¡Vaya!, qué bueno, yo quisiera vivir eso también con mi familia, suspiraba José.
- Estoy segura de que el Señor Jesús puede llenar el vacío que ves en tu familia y la vida de cada uno de ustedes, Él los ama y quiere hacerlos felices, le dijo Anita.
-¿Qué debo hacer?, preguntó José.
- Me alegro mucho por ti José, hagamos una oración, dijo Ana.
- ¡Sí!, hagámosla-, con una sonrisa, contestó José.
Entonces, inclinaron sus rostros y cerraron sus ojos, orando de manera que Ana dirigía y José repetía: “Padre, gracias por este día, gracias por enviar a tu Hijo Jesucristo por mí, confieso con mi boca que Jesús es el Señor. Perdóname Señor, me arrepiento de mis pecados y te invito a morar en mi corazón. Gracias Padre porque a partir de hoy soy otra persona, en Cristo Jesús, Amén”.
Anita se tomó un tiempo para explicarle a José varias cosas con el fundamento de la Palabra de Dios. Al terminar, sacó varias invitaciones para su iglesia y las entregó a José y le dijo que fuese con su familia. Al día siguiente, ella le dijo que lo esperaría. Con intercambio de números de teléfono y un pequeño abrazo se despidieron alegres. Anita fue a contarles a sus padres y hermanitas lo sucedido, asimismo José a su familia que tenía un mensaje esperanzador que compartirles.
Dios es bueno, fiel y justo, Él es amor y tocó la vida de aquel joven y la de su familia, ellos asistieron a la iglesia y su vida comenzó a cambiar de manera muy bella con la ayuda y la presencia del Señor. Inolvidable día, inolvidable parque, inolvidable experiencia que mi amiga Anita me contó. Gloria a Dios.

lunes, 18 de abril de 2011

NOTÍCULAS DE ESPAÑOL


Tito Balza Santaella

Para establecer el comparativo de intensidad o superioridad, es de rigor el uso de más, pero debe tenerse cuidado de recordar que su pareja es que: Es más bonita que mi prima; José es másrico que Pedro. Este módulo suele violarse. Se oye, por ejemplo: Compramos a precios más altos a los normales; Dolores másseveros a los esperados; Actividades más hostiles a las acostumbradas; No he visto un río más caudaloso, más ancho nimás profundo como aquél. Sí se reemplaza, correctamente, quepor de, cuando el segundo término es un número o tiene significación cuantitativa: El más amable de los tres; Es el másalto de todos; Vio más de diez vacas pastando. También, cuando se destacan cualidades, o cuando el segundo elemento se inicia con que o con infinitivo: Es más leído de lo que creía; Es máscostoso de lo que suponía; Es más fácil de resolver; Mucho másdifícil de representar.
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         Acá y aquí son adverbios que indican lugar cercano a la persona que habla. Tienen, sin embargo, matices significativos diferentes que un hablante cuidadoso debe distinguir. Acá es relativamente impreciso, mientras que aquí es exacto. Se dice: Tráelo para acá y ponlo aquí. La relativa imprecisión de acá hace que acepte gradaciones  que se expresan por otros adverbios modificadores: Tráelo más acá, No lo pongas tan acá, Quedómuy acá. Aquí es preciso y suficiente: Ponlo aquí, Lo quiero aquí,Aquí queda bien.
.o0o.
         Se llama metátesis ‘el cambio de lugar de los sonidos dentro de la palabra, atraídos o repelidos unos por otros’ (Ramón Menéndez Pidal). En el estado actual del español en Venezuela, es corriente oír que los hablantes descuidados digan: pausterizar, en lugar de pasteurizar; murciégalo, en lugar de murciélago; metereólogo, en vez de meteorólogo; dentrífica, en lugar dedentífrica; sastifago, en vez de satisfago; beneficiencia, en vez debeneficencia: delen en lugar de denle, etc.
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         No es lo mismo decir: Busco un empleado que Busco a un empleado. En el primer caso hay indeterminación. Lo buscado es un ser cualquiera  que desee emplearse. En el segundo, la preposición a particulariza, precisa. Ahora se trata de un ser determinado, de un conocido empleado. Así, no es lo mismo: Solicito una secretaria que Solicita a una secretaria; Conseguí la servidora que necesitaba, que Conseguí a la servidora lavando.

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domingo, 13 de febrero de 2011

NOTÍCULAS DE ESPAÑOL

Tito Balza Santaella
        
         Si es corriente el solecismo por presencia indebida de la preposición de, no menos corriente es el solecismo por ausencia indebida de ella.  Si el sintagma Es fácil (o difícil) la Gramática: algo (sujeto) es fácil o difícil (predicado nominal), lo transformamos en Es fácil (o difícil) de entender la Gramática, observaremos que la preposición de introduce un genitivo, necesario para la conformación del módulo: Algo es fácil (o difícil)de algo. No es lógico, por lo tanto, que se diga, como comúnmente sucede entre nosotros, Es fácil (o difícil) entender la Gramática o, anaforizado este último término, Es fácil (o difícil) entenderla. Así corren, como moneda de buena ley, una serie de expresiones donde a estos adjetivos se les ha amputado su necesaria preposición: Es difícil aceptar la posición de…, en vez de Es difícil de aceptar la posición de…; Es fácil comprender la intervención de…, en lugar de Es fácil de comprender la intervención de…
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El buen hablante y el redactor cuidadoso deben tener presente la existencia en nuestro idioma de verbos que, sin modificar su significado fundamental, se construyen sin preposición o con ella. Entre esos verbos curiosos está el muy corriente acostumbrar. Verbo formado sobre la base del sustantivo costumbre, que a su vez  procede de la voz latina consuetudo, consuetudinis.
        El verbo acostumbrar, ‘tener hábito de algo, hacer coger hábito de algo, adquirir costumbre de algo’, tiene dos construcciones: sin preposición o con la preposición a. Sin preposición, cuando se construye solo, con carácter transitivo. Ejemplos: Acostumbra salir acompañado, Noacostumbra irse lejos, Obsérvese que en estos casos el complemento directo es un infinitivo o un sintagma infinitivo.
Lleva la preposición a cuando, siendo transitivo, el complemento directo es una variante pronominal. Ejemplos:Lo acostumbraron a levantarse temprano, Nosacostumbraron a comer de pie. También exige la preposición a cuando es pronominal reflexivo: Meacostumbré a llamarla por teléfono, Se acostumbró al trato educado y afectuoso,. Igualmente lleva la preposición a en las construcciones perifrásticas en que aparece auxiliado por otros verbos, Verbigracia: Estoy acostumbrado a leer de noche, Quedé acostumbrado a los mejores hábitos,Parecía acostumbrado a eso.

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