jueves, 8 de octubre de 2009

Hasta luego Mercedes

Solo le pido a Dios,

que el dolor no me sea indiferente.

Que la reseca muerte no me encuentre

vacio y solo sin haber echo lo suficiente.

(Leon Gieco)

Mercedes,

tu voz se ha hecho mas presente,

en nuestras luchas,

la muerte no ha podido contener

la trascendencia de tu verbo.

Te fuiste buscando la ruta eterna

de las palabras y de la música.

Caminas otros horizontes,

camino recorrido por los grandes,

por Benedetti,

Rubén Darío,

y Neruda.

Te fuiste hacia la dimensión

de los inmortales,

Bolívar,

San Martín,

Morazán,

Martí,

Marti Luther King,

pero tu voz se queda eterna

en nuestros recuerdos.

La muerte no podrá arrancarte

de nuestras consignas y luchas.

Tus ojos se cerraron,

pero tus canciones vivirán

eternamente en el tiempo.

Le damos gracias a la vida,

que nos ha dado tanto,

te regaló a este pueblo enorme

que tanto te ha amado.

Fuiste de todos los pueblos,

de todas las luchas,

de todos los sueños.

El destino que nos arrebató tu presencia,

no logró arrebatarnos tus ideas,

ni la consecuencia de tu pensamiento.

Hasta luego Mercedes,

tu verbo revolucionario,

tu canto consecuente,

seguirá resonando con nuevas fuerzas,

en las consignas de los pueblos,

que luchan por su liberación.

La reseca muerte no te encontró

vacía y sola porque tu hiciste más

que lo que es suficiente.

Obed Juan Vizcaíno Nájera.

04 de Octubre 2009.

martes, 6 de octubre de 2009

A la negra Sosa

Por Catalina Zentner

Hay que saber

que cuando el alma es grande

la voz se hace instrumento y melodía

la pasión estremece

el cielo se abre

y se iluminan versos y guitarras.



Hay que entender

que existen comuniones

milagrosas vertientes

resplandores

que trascienden el cuerpo

perdurando

cuando todo parece transitorio.



Hay que entender, Mercedes,

aunque duela

saberte y no encontrarte

hecha de selva y barro

sol y lágrimas

como tu tierra herida, tucumana.



Aquí estarás entre notas perdidas

que olvidaste llevar cuando te fuiste

en el dolor del indio

en la costura

costal de la memoria

pachamama.


Si hasta veo más triste a mi bandera

si vuelan las palomas, cabizbajas.



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No hay final, poema homenaje

lunes, 5 de octubre de 2009

MEJORE SU EXPRESIÓN

Tito Balza Santaella

Miembro Correspondiente de la Academia Venezolana de la Lengua

XVII.- Cuando el hablante necesita formular en imperativo el mensaje expresar algo a alguien, manifestar algo a alguien, con el verbo decir, tres expresiones se oyen y leen en el lenguaje coloquial: Díselo (con s), Dícelo (con c) y Díceselo (con c y s). De las tres, sólo la primera es correcta, y responde a este análisis: Sujeto tácito (tú), di (verbo decir en imperativo), se (a alguien = complemento indirecto) y lo (algo = complemento directo). La segunda forma es incorrecta porque no recoge a quién se envía el mensaje (se) y da una versión equivocada del imperativo de decir, que es di, no dice. Por esta razón es equivocada la tercera expresión, porque da la flexión errada dice en lugar del imperativo correcto di. Quizás esta última incorrección aparece en la región zuliana por influencia del voseo, dialecto en el cual el imperativo se emite Decí vos, lo cual conduce al Decíselo vos, fácilmente transformable en el Díceselo. Pero lo importante es que el hablante precise este detalle idiosincrásico de nuestra lengua: el verbo decir estructura su imperativo di, pero sus compuestos bendecir, contradecir, maldecir y predecir hacen sus imperativos bendice, contradice, maldice y predice, por eso un mensaje como el que estamos comentando, con estos verbos se expresa: Bendíceselo, Contradíceselo, Maldíceselo y Predíceselo.

jueves, 1 de octubre de 2009

Te Amé más que a otras

Por Obed Vizcaíno Nájera


Ruego al viento que no se robe mis suspiros,

que tienen su destino en vos,

mujer de mis sueños más profundos.

Te amé desde el mismo instante que te conocí,

magia de ese primer encuentro que supo captar

el preciso momento de tu metamorfosis

de niña a la mujer que me cautivó.

Tus ojos prendieron el amor en mi corazón,

ellos dieron calor y abrigo a nuestros sentimientos.

Si, es verdad, estuve enamorado de otras,

fueron mujeres buenas y especiales,

que quedaron prendidas inevitablemente

a mis recuerdos más hermosos.

Me enseñaron a amar con sinceridad,

con dulzura, pasión,

ternura y respeto.

Con ellas anhelé sueños inconclusos,

contigo construí posibilidades y realidades.

Ellas, me enseñaron a amar y a soñar.

vos me acompañaste a construir

el mundo de lo posible.

Otras no me amaron menos que vos,

yo te amé más que a ellas.

Con vos tuve dos hijos,

con ellas los desee.

En ocasiones he olvidado el nombre

de alguna de esas mujeres que me amaron,

tu nombre lo pronuncio a cada instante.

No me acuerdo del tono de voz de alguna de ellas,

sin embargo sé de memoria los latidos de tu corazón.

Por eso pido al viento que no arrastre mis suspiros,

que permita que lleguen al lugar de tus deseos,

para poder conjugar en la brisa la fuerza

del amor que siento cada día por vos.

sábado, 5 de septiembre de 2009

MEJORE SU EXPRESIÓN

XVII.- Cuando el hablante necesita formular en imperativo el mensaje expresar algo a alguien, manifestar algo a alguien, con el verbo decir, tres expresiones se oyen y leen en el lenguaje coloquial: Díselo (con s), Dícelo (con c) y Díceselo (con c y s). De las tres, sólo la primera es correcta, y responde a este análisis: Sujeto tácito (tú), di (verbo decir en imperativo), se (a alguien = complemento indirecto) y lo (algo = complemento directo). La segunda forma es incorrecta porque no recoge a quién se envía el mensaje (se) y da una versión equivocada del imperativo de decir, que es di, no dice. Por esta razón es equivocada la tercera expresión, porque da la flexión errada dice en lugar del imperativo correcto di. Quizás esta última incorrección aparece en la región zuliana por influencia del voseo, dialecto en el cual el imperativo se emite Decí vos, lo cual conduce al Decíselo vos, fácilmente transformable en el Díceselo. Pero lo importante es que el hablante precise este detalle idiosincrásico de nuestra lengua: el verbo decir estructura su imperativo di, pero sus compuestos bendecir, contradecir, maldecir y predecir hacen sus imperativos bendice, contradice, maldice y predice, por eso un mensaje como el que estamos comentando, con estos verbos se expresa: Bendíceselo, Contradíceselo, Maldíceselo y Predíceselo.

XVIII.- En el lenguaje coloquial, cuando de establecer comparación y de reforzar un aserto se trata, se oyen indistintamente estas expresiones: tanto es así, tan es así y tan así es, y hasta podría decirse que la segunda es la más corriente. Oímos: Es muy rica, tanto es así que compró esa casa, Es muy rica, tan es así que compró esa casa o Es muy rica, tan así es que compró esa casa. Pareciera, a simple vista, que es indiferente y que las tres formas son perfectamente válidas. No es así. Tanto es un adverbio que tiene un comportamiento claramente definido al acercarse a los demás elementos en el plano sintagmático de la lengua. Cuando él antecede a un verbo, nunca se apocopa. Así decimos: Tanto compré, que me quedé sin dinero; Tanto vi, que quedé deslumbrado, y no Tan compré, que me quedé sin dinero ni Tan vi, que me quedé deslumbrado. La lengua misma nos dice que Es muy rica, tanto es así que compró esa casa, es perfectamente gramatical. No se apocopa tanto porque antecede al verbo es. Pero tanto sí se apocopa frente al adjetivo. Decimos justamente: Tan dulce es, que empalaga, Tan bella imagen, Tan grata sorpresa y no Tanto dulce es, que empalaga, Tanta bella imagen ni Tanta grata sorpresa.. Igualmente se apocopa tanto cuando antecede a otro adverbio. Decimos apropiadamente Tan bien está, Tan velozmente venía, y no tanto bien está, tanto velozmente venía. Decir, por lo tanto, Es muy rica, tan así es que compró esa casa es perfectamente válido porque aquí tanto se apocopa por estar antes del adverbio así. Aunque menos frecuente, es igualmente gramatical la expresión Es muy rica, es tan así que compró esa casa.

De lo aquí demostrado se desprende que la expresión Tan es así es la incorrecta, la agramatical, y la que debe evitar el hablante cuidadoso.

jueves, 3 de septiembre de 2009

Unos poemas míos

Como viento entre mis dedos

No tenerte es como verte sin que estés presente,
Es tanto como hablarte
Y decirte en silencio
El sabor de nuestras existencias
Habidas como besos
Caminando por el aire.


Te sueño entre mis dedos
Para que el viento no te arranque de mí
Y vuelves
¡oh! Precaria, libre y sin seguir pensando el tacto
Con que te aprehenso
Para quitar tu marcha.

Conviértete en mi mugre
Y escóndete en la pulpa de mis fuegos
Quema toda aturdida
Derritiendo mi piel hasta fusionar con tu boca
Y con un beso soplar el viento que te vuela.





Felonía de mediodía


Entre rimas y colores
Me rindo al clamor de tus manos
Péndulo
Marcapaso
Algodón
tiempo.


Porque te sueño y canto
Rindo al mundo los sonidos
Joya
Templo
Fortuna
Paso de cuando en vez
Mirando los resquicios de mi ventana
Colores llenos de ilusiones
Rimas de piña niña
Que sin golpear siquiera el tambor del pecho
Sale melodía
Y tan sólo es el rumor de tus pasos.

Felonía de mediodía:
Ramas y rimas romas, todas,
Son árbol y poema despuntados
Que se afilan
Y cortan tortas
También aire.





Del suelo al cielo

Te asomaste
y vi por la ventana
y sentí en el pecho
una flor de luz palpitar,
entre mi mirada y la tuya
sus pétalos flotaban
cual bajeles bogando en la mar,

Entonces las mareas de tu boca
mojaron el dique de mis manos,
haciendo chocar sus olas
sobre la uña disonante de mil reclamos.

Sí, yo ahogado en tu vientre.
Sí, tú sembrada en mi pecho,
soñando sueños dorados
que a cuenta gotas cuentan los dedos.

Ya entre tú y yo nada es amor
todo es agua y fuego:
tú que me apagas
yo que me enciendo;
así mis rosas marinas nacen
unas de gota
otras de hormiga
hechas con cuero.

De pronto en un sueño dorado escucho:
¡Mi manantial de agua!
¡Mi incendio de fuego!
Y ante el absurdo pregunto:
¿De serrar el maderero de puertas
e instalar celosías de hierro,
Entonces cierran las puertas
al tiempo en que serruchos muchos
sierran sus cuerpos de cieno?

Al despertar vamos caminando
por el río ígneo
que nos lleva a la ciudad de los hielos
pero calculo sesenta años
cuando lleguemos
tú seca
yo apagado
aunque al fin juntos llegaremos
hasta morir unidos
guardando con recelo aquel juramento
de cuando nuestras gotas vayan
del suelo al cielo.









Cuando duermes…

Detengo los ojos
Para fijarme en tus gestos
Cuando duermes.
Y palpita en mí
La sangre y la vida
Paro todo y para nada
Pues el agua de mis manos
en forma de pulsera
me roba el tiempo
porque descubrí
que el durmiente
era yo.






































Sagitario y sanatorio






Sagitario y sanatorio
Son palabras parecidas
Mi padre nació sagitario
Y murió en el sanatorio.











































Autobiografía

La vida tiene preciosos momentos
La burbuja explota, el viento la lleva
Una raíz nace
y el tallo
Con la luz sale a su encuentro,
Allí entre manos de oxígeno
Entre suspiros de hidrógeno
Me planté vida adentro
Salió agua
y ,por supuesto, salí yo.

































Testamento


Soy pobre
Y no tengo nada,
aunque mis manos están llenas de palabras
entre ellas mi niña dorada.

Oh hija
si al mundo te traje
sin darte
oro o edredones de flores mojadas
sabes que en caballito
te ofrezco sonrisas
besos y pepitos
de esos que tanto gustas
a la saciedad de tus dientes de coneja.

No tienes cuna amaderada
ni lujos importantes en seda
pero ¡qué tesoro!
mi niña
tu sonrisa asomada
mirando infinita
la estepa de juguete
que regada
después de tus paseos por casa
dejaste inerme y callada.

Y el carrito de perro
que celosa cuidas
con chillidos y pellizcos
activas su alarma
último modelo
que te consume
hasta la última gota
de tus ojos alegres
deteniendo gateos
apagando tu tata
hasta acostarte tendida
de brazos abiertos
viajando en las alas
de la muñeca pelona
muerta de rabia
sin derecho a pepito
que dejaste en la sala.




Se cae el cielo a pedazos



Se cae el cielo a pedazos
con fragmentos de aire sumidos
Damos un paso al frente
Para vernos en un espejo risueño
Donde una bebé con insomnio
bisoña Muerde un durazno.

Calva y llana es la vida
Libre como perro de calle
Sufres, gozas, aplaudes
Sin terminar la función
Que a gatas maullas discreta
Sin ver en testuz el sudor

Sinfonía: bocina que suena
Alevosía de pesares juguetones
La muerte peluda y compleja
Esclava como un obrero
Muerde el mismo durazno
Mas como ratones.

miércoles, 19 de agosto de 2009

Mejore su expresión

Tito Balza Santaella

Miembro Correspondiente de la Academia Venezolana de la Lengua

XVI.- Para designar al intelectual que imparte conferencias se dice entre nosotros conferencista y poco se oye conferenciante, que es la voz preferente de la Academia: «Persona que diserta en público sobre algún punto doctrinal» (DRAE, 92). Conferencia proviene del latín conferentia y ésta del verbo conferre, que significa junta, comunión. Está en el castellano desde el siglo XVII, en tanto que el verbo conferenciar aparece por primera vez reseñado en el Diccionario Académico en la X edición de 1852. El que conferencia, la persona que hace una disertación pública, como vimos atrás, se designa, naturalmente, por el participio activo conferenciante, adjetivo y también sustantivo común, es decir, invariable en cuanto a género, y es ésta la voz apropiada y justa, con aceptación académica desde el mismo año 1852. Entre nosotros, sin embargo, por influencia de los medios de comunicación y seguramente por factores transculturales, este apropiado término ha sido innecesariamente suplantado por conferencista, neologismo inicialmente usado en Argentina y con rápida extensión a otras comunidades lingüísticas. Aunque admitida como voz inexplícita en el Diccionario Académico desde la XIX edición de 1970, el hablante preocupado por la pureza de su lengua debe tener presente que el sufijo –ista remite a la noción de profesión, dedicación o empleo: dentista, periodista, fisioculturista, urbanista, pianista. Difícilmente en nuestro país alguien tiene como profesión, dedicación o empleo el pronunciar conferencias, por un lado; y, además, desde el estricto sentido de la evolución morfológica del idioma, el sufijo –ista es válido primordialmente para formar derivados de aquellas voces que conformaron vocablos con –ismo. Ejemplos: de pluralismo, pluralista; de comunismo, comunista; de galicismo, galicista; de periodismo, periodismo. No existiendo en el español conferencismo, no debería existir conferencista, especialmente si con idéntico significado ya tenemos conferenciante. Rara vez no sucede así. Por supuesto que hay excepciones: liberalismo no da liberalista, sino liberal, y, viceversa, nuestro acervo lexicográfico registra pianista, pero no a pianismo; a dentista, pero no a dentismo.


Así es nuestra lengua, amplia y múltiple.