martes, 22 de noviembre de 2011

A la maja desnuda



A L. Riquelme

Todas alguna vez han sido traicionadas por la Riquelme
Quien al vértigo de las sombras queda descubierta
Las líneas del tiempo son imposibles borrarlas
Aunque de divina presente esté a los ojos
Por dentro se quema
Como los dioses griegos en el olvido.

Su desnudez es un impulso rápido
De la impotencia
Pobre criatura
No sabe aún del pecado original
Ignora siglos de costumbre
Condena  a la sastrería global
A unas cuantas raciones diarias
De cajitas felices.
Que me perdone
Aunque jamás lo sepa
Que es un sueño venéreo
Con faces de etéreo
Venidas en sobres y afiches
Para la gente inculta.

Por Ángel Alberto Morillo

sábado, 19 de noviembre de 2011

Educar con cariño y con firmeza

Texto: Antonio Pérez Esclarín

El arte de educar supone combinar acertadamente el cariño y la firmeza. La firmeza, sin cariño, degenera en autoritarismo y sobreexigencia y desencadena fácilmente en el niño sentimientos de miedo o rigidez. Pero el cariño, sin firmeza, se convierte en el permisivismo del “todo vale”, privando al niño de referencias seguras. Si en el primer caso, el niño corre el riesgo de volverse rígido o temeroso, en el segundo crecerá inseguro y caprichoso, sin recursos ante las dificultades y, en consecuencia, ante los problemas se deprimirá u optará por salidas superficiales o violentas.

Si no sabemos combinar cariño con firmeza, no estaremos ayudando a los niños a crecer seguros y felices. La ley del péndulo ha regido también en el campo educativo: de una educación marcadamente autoritaria, estamos pasando a otra permisiva, con la falsa idea de que cualquier frustración causa traumas irreparables. Si esta teoría prende en padres que temen que sus hijos dejen de quererles si les ponen límites, no resulta difícil imaginar las consecuencias desastrosas a las que puede conducir. Tan desastrosas que se están levantando voces enérgicas reclamando la atención sobre los riesgos de tal modelo educativo. Me referiré aquí solamente al libro “El pequeño dictador: cuando los padres son las víctimas”, escrito por Javier Urra, psicólogo clínico y pedagogo terapeuta, que fue también el primer Defensor del Menor en España. Urra aconseja que, desde el principio, acostumbremos a los niños a no darles todo lo que pidan.

Ellos deben valorar las cosas, aprender a esperar, a soñar, a esforzarse por conseguir lo que desean, y a no frustrarse cuando no lo pueden obtener. De no hacerlo, empiezan por no darle valor a las cosas y terminan por no darle valor a las personas. Es muy positivo hacerles saber que hay otros niños que no tienen juguetes, que no tienen nada, que compartir proporciona felicidad. El niño ha de ser rico, pero más que por las cosas que tiene, por el número de sonrisas que recibe y por el tiempo de calidad que disfruta con sus familiares. Formar hijos íntegros y humanos no es tarea fácil pues hoy existe una gran presión social y familiar para educarlos en un mundo de consumismos, complacencias, mediocridades y flojera.

Por ello, necesitamos padres valerosos, verdaderamente comprometidos en la formación del carácter y el corazón de sus hijos. Educar exige constancia, entrega, disgustos y sonrisas compartidas. Exige sobre todo coherencia y mostrarse como ejemplo de los valores que se quieren inculcar. Educar no admite desánimo ni vacaciones. Es un programa de vida enmarcado en un clima de alegría, responsabilidad, comprensión, apoyo y exigencia. Sin embargo, en nuestros días, y sobre todo en las clases más acomodadas, pareciera que lo fundamental es complacer en todo a los hijos, para evitar enfrentarlos y contradecirlos, sin caer en la cuenta de que esa actitud puede causarles confusión y ser el origen de conductas egoístas, impulsivas y agresivas.

Estamos enfermos de consumismo, permisividad e hiperhedonismo. Dar a los niños todo lo que piden: juguetes, dinero, objetos, dejarles hacer lo que quieran, ceder ante sus deseos es un gravísimo error, pues estaremos haciendo de ellos unos seres egoístas y caprichosos. Los que nunca se esforzaron ni vencieron de pequeños, harán lo mismo de adultos. Serán personas irresponsables e inmaduras, siempre con excusas, caprichosos y agresivos, que se la pasarán culpando a los demás de sus problemas e intentarán resolverlos por medio de la violencia. Si bien los padres no deben ser autoritarios, no pueden renunciar a ejercer su autoridad. La palabra autoridad viene del latín, auctoritas, que significa hacer crecer, ayudar a ser más y mejor. Las palabras auge y aupar, son primas hermanas de autoridad.

La verdadera autoridad proporciona seguridad, hace crecer la autoestima. Supone decir un no decidido en las ocasiones que sea preciso, y no ceder convirtiéndolo en sí; no halagar si no hay motivos, enseñar a esforzarse, a ser ordenado y responsable. Los niños deben aprender desde pequeños que lo que realmente vale cuesta, y que lo que conseguimos con nuestro esfuerzo tiene más valor y provoca más satisfacción que lo que se nos da gratuitamente.

Profesor / Filósofopesclarin@gmail.com

jueves, 17 de noviembre de 2011

Occupy Wall Street y el nuevo mundo feliz


Publicado el 17 de noviembre de 2011

Por Amy Goodman
Apenas pasada la 1 de la madrugada del martes recibimos la noticia de que la policía de la ciudad de Nueva York estaba haciendo una redada en el campamento de Occupy Wall Street. Fuimos rápidamente con el equipo de noticias de Democracy Now! hasta Zuccotti Park, ahora bautizado Plaza de la Libertad. Cientos de policías antidisturbios ya habían rodeado el área. Mientras la policía destrozaba las carpas, trabajadores de limpieza de la ciudad lanzaban las pertenencias de los manifestantes a los camiones de basura. Más allá de las barricadas, en el centro del parque, entre 200 y 300 personas se tomaban de los brazos formando una cadena humana y se negaban a ceder el espacio que habían ocupado durante casi dos meses. Fueron esposados y arrestados uno a uno.

Los pocos miembros de la prensa que logramos atravesar las barreras policiales fuimos enviados al área asignada a los periodistas, al otro lado de la calle frente al Zuccotti Park. Cuando nuestras cámaras comenzaron a grabar, estacionaron dos autobuses delante para impedirnos ver lo que sucedía del otro lado. Mis compañeros y yo logramos pasar entre los autobuses e ingresar al parque tras atravesar una montaña de carpas desarmadas, toldos y sobres de dormir. La policía casi logra impedir que los medios vean la destrucción.

Entre una pila de cosas amontonadas vimos una biblioteca destrozada. Ya dentro del parque encontré un libro en el suelo. Tenía inscripta la sigla “OWSL” de Occupy Wall Street Library, también conocida como la Biblioteca del Pueblo, una de las principales instituciones que había surgido de la dinámica democrática del movimiento. Según los últimos datos de los que se tenía registro, la biblioteca contaba con un total de 5.000 libros recibidos a través de donaciones. El que encontré entre los escombros de la democracia que estaba siendo arrojada a la basura fue “Nueva visita a un mundo feliz”, de Aldous Huxley.

A medida que avanzaba la noche aumentaba la ironía de haber hallado el libro de Huxley. Lo escribió en 1958, casi 30 años después de su famosa novela distópica “Un mundo feliz”. La obra original describía una sociedad del futuro donde la gente estaba estratificada entre pudientes y desposeídos. A los habitantes del “mundo feliz” se les proporcionaba placer, distracción, publicidad y drogas intoxicantes para volverlos complacientes: un mundo de perfecto consumismo donde las clases bajas hacían todo el trabajo para la élite.

“Nueva visita a un mundo feliz” fue el ensayo de Huxley en respuesta a la velocidad en que observó que la sociedad moderna se dirigía hacia ese futuro desolador. Haberme topado con ese libro no podía ser más pertinente: el campamento, que había sido motivado en gran medida por la oposición a la supremacía del comercio y la globalización, estaba siendo destruido.

Huxley escribió en su libro: “La Gran Empresa, hecha posible por el avance de la tecnología y la consiguiente ruina de la Pequeña Empresa, suele ser gobernada por el Estado, es decir, por un reducido grupo de jefes de partido y los soldados, policías y funcionarios públicos que cumplen sus órdenes. Una democracia capitalista, como la de los Estados Unidos, suele ser gobernada por lo que el profesor C. Wright Mills ha llamado la Élite del Poder”. Y continúa: “Esta Élite del Poder procura directamente ocupación en sus fábricas, oficinas y comercios a varios millones de los trabajadores del país, domina a muchos millones más prestándoles dinero para la compra de lo que ella produce y, como dueña de los medios de comunicación en masa, influye en el pensar, el sentir y el obrar de virtualmente todo el mundo”.

Uno de los trabajadores voluntarios de la Biblioteca del Pueblo, Stephen Boyer, estaba allí cuando allanaron el parque. Tras evitar ser arrestado y brindar primeros auxilios a sus compañeros, escribió: “Destruyeron todo lo que trajimos al parque. Nuestra hermosa biblioteca fue destruida. Nuestra colección de 5.000 libros desapareció. Nuestra carpa, que fue una donación, también fue destruida al igual que todo el esfuerzo que hicimos para levantarla”.

Poco después, la oficina del alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, publicó una foto de una mesa con algunos libros y afirmó que los libros fueron bien conservados. Mientras tanto, la Biblioteca del Pueblo escribía el siguiente mensaje en tweeter: “Estamos contentos de ver que algunos libros están en buen estado. Ahora bien, ¿dónde están el resto de los libros y nuestra carpa y nuestras cajas?”. La carpa había sido donada a la biblioteca por la ganadora del Premio Nacional del Libro y leyenda del rock Patti Smith.

Muchos otros sitios de protesta del movimiento Occupy en otras ciudades fueron allanados recientemente. La alcaldesa de Oakland, Jean Quan, confesó a la BBC que había participado en una conferencia telefónica junto a los alcaldes de otras 18 ciudades para hablar de la situación. Otro informe de prensa observó que el FBI y el Departamento de Seguridad Nacional habían asesorado a las autoridades de las ciudades.

Un juez del estado de Nueva York falló el martes a favor del desalojo y dictaminó que los manifestantes no pueden regresar al Parque Zuccotti ni con sus sobres de dormir ni con sus carpas. Tras el fallo, un abogado constitucionalista me envió un mensaje de texto que decía: “Solo recuerda: el movimiento está en las calles. Los tribunales siempre son el último recurso”. O como canta Patti Smith: “El pueblo tiene el poder”.


Denis Moynihan colaboró en la producción periodística de esta columna.
© 2011 Amy Goodman
Texto en inglés traducido por Mercedes Camps. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español, spanish@democracynow.org
Amy Goodman es la conductora de Democracy Now!, un noticiero internacional que se emite diariamente en más de 550 emisoras de radio y televisión en inglés y en más de 350 en español. Es co-autora del libro "Los que luchan contra el sistema: Héroes ordinarios en tiempos extraordinarios en Estados Unidos", editado por Le Monde Diplomatique Cono Sur.


DISPONIBLE EN http://www.democracynow.org/es/blog/2011/11/17/occupy_wall_street_y_el_nuevo_mundo_feliz

martes, 15 de noviembre de 2011

“Salí de ese Spa, mija linda…”


Debería de pensarlo dos veces antes de hacerlo, quizá ella se parezca a esas muchachitas de 13 años que salen embarazadas, pero de esas que no echan cabeza, sobre todo de aquellas que aún en sus miserias buscan el varoncito  mientras que el otro no ha aprendido a caminar. Algo así pasa con nuestra alcaldesa, ese “debería pensarlo dos veces antes de hacerlo”, debería meditarlo, analizarlo y reflexionarlo antes de osar lanzarse a la gobernación. Y ojo, la frase no la dije yo, se la escuché a una señora que vende cafecito  en la plaza Bolívar.
Pero sí de frases hablamos, la más emblemática es aquella que escuché de un chofer, de esos que cubren la ruta Socorro: “Mija linda, salí del Spa”. Hasta cuando tanta apariencia, tanta parafernalia, yo no sé ustedes, amigos lectores, pero cómo es posible ser tan indolente al dolor de las maracaiberos. Para nadie es un secreto, esta ciudad es un caos. Esta ciudad el viento se la llevó, pero Eve, no sale del Spa, no sale de esa quimera del varoncito, de esa sed de poder; yo como ciudadano, maracaibero, de a pie, de esta ciudad, inteligente, profesor, hijo de polero y ama de casa, habitante del barrio El Gaitero, me pregunto: si no ha hecho nada por poner orden en esta ciudad, ¿lo logrará en el Zulia? Por Dios no hay peor ciego. Y pareciera que la novela de Saramago adquiere vida entre los líderes de Maracaibo, una epidemia generalizada de ceguera, incluso de aquellos intelectuales que en el silencio otorgan.
Es triste, que la ceguera, llegue a extremos, culpar a Chávez de la desgracia de Maracaibo es más fácil; pero como quién no quiere, el Alcalde Mayor Antonio Ledezma ha hecho, dicho por el mismo, lo mucho con lo poco; si Chávez supuestamente quita todo, la gestión de alcaldías opositoras estuviera en las mismas que la de Maracaibo; pero Eve y su séquito vox pópuli, tercamente, expresan que si el centralismo, que si el gobierno nacional, por Dios, basta ya de este jueguito, esta mamadera de gallo que nos tiene hartos a muchos en esta ciudad, ciudad de poetas por cierto, pues boquiabiertos hemos presenciado actos en los que se gasta mucha plata, ¿a cuántos empleados de la Alcaldía se les cancelaría deudas con lo que le pagarán a cantantes de reggaetón? Bueno, no hay peor sordo.

Mientras no se cambie la forma de hacer política en la región, caeremos en ese círculo vicioso. Necesitamos que la gente joven asuma, es hora de refrescar la manera de hacer política en nuestra región, ya basta que grupitos políticos investidos del poder electoral, los votos no son de una maquinaria, no; sencillamente son de una gestión, son del pueblo; si alguna vez eso que se llamó Un Nuevo Tiempo fue eficiente, hoy lamentablemente ha quedado en la historia; no nos caigamos a mentiras, el voto debe ser consciente. No es una cuestión de votar con tal no sea un chavista, colorado, amarillo, no. Se trata de que como ciudadanos tomemos conciencia y demos nuestro voto a quién de verdad tenga vocación de servicio. Lamentablemente, Eveling Trejo no cumple con esos requisitos, podrá ser muy bonita, summa cum laude universitaria, esposa de Manuel, pero como alcaldesa fracasó, se ponchó ella solita; a su gestión me remito, pasen por Haticos, pasen por Socorro, pasen por la 3, pasen por la 2, por Cuatricentenario, por la Pastora, por San José, por Veritas, por la Libertador, Maracaibo es un pandemónium. Quizá los únicos que estén en desacuerdo serán Chino y Nacho, los vallenateros, entre otros zares del emporio musical.

¿Qué dirían Udón, Baralt, Lossada, Sánchez Rubio, Iturbe, Fernández Morán si se levantaran de sus tumbas? Es hora de que los intelectuales y doctores que tanto apoyan a la alcaldesa se pronuncien, no puedo creer que sean tan indolentes, pero no pensemos en eso, imaginemos que  están metidos en sus cavernas al mejor estilo de Platón, claro, cada quien cuidando sus intereses.

Ángel Alberto Morillo, profesor universitario, hijo de Tivita (ama de casa) y de Pedro (el polero). supercastellano@gmail.com

viernes, 11 de noviembre de 2011

Fiesta de los nombres


2
Ella iba en el metro, en un espacio donde la gente se apiña como para representar papeles tragicómicos los viernes en la noche, sobre todo, de aquellos cuando hay quincena. Y más curioso todavía: ¿Quién iba pensar en un concurso de nombres en esos momentos teatrales, en pleno solo de la voz femenina del metro, tan contradictoria a su naturaleza masculina? Aparecía en escena la vocecilla del metro hembra: “Por favor retrocedan”… Ella repetía… próximo nombre: Juan Carlos…  Beatriz… Belkis… Magaly… Rafael. Seguramente en sus ocho vagones habría alguno, más a esa hora, cuando se andaba verde de cansancio mimetizándose casi con los vagones del metro, nadie sería capaz de pronunciar su nombre. ¿Era único su nombre? Su nombre, ni aún oficializando los extraños concursos en el metro, ni haciendo trampa, podría ganar, inevitablemente, la voz atiplada también se equivocaría.  Cliory estaba segura de eso.  Necesitaba ganar espacio al menos, el  viaje moriría en la última estación, momento cuando iniciaba la verdadera competencia -donde era la favorita-. Las competencias eran múltiples, incluso al colmo de llegar a subcategorías inimaginables: competencia de quién empuja primero, de quién se sienta primero, de quién pisa primero, de quién entrega el boleto primero,  entre muchas otras que ser humano aún, usuario de un metro, en Maracaibo, pueda inventar. La predilecta de Cliory: “corramos en la escalera eléctrica”; aunque estúpida, desde todo punto de vista, era la más demandada, muy a pesar de los ruegos del altavoz, pero las cosquillas en el estómago producto del impulso rápido de la escalera valían el desatino, absurdo de absurdos. Ese día nadie compitió en ésta, las escaleras no funcionaban.  Hubo un lamento colectivo, sobre todo de los seres incomprendidos, habitantes de Lodedoria, muy raros, al fin y al cabo quién conocía Lodedoria… Definitivamente el sustantivo hace al monje. Ellos perderían también, ¿a quién se le ocurriría semejante nombre? ¿La mamá de Cliory fundaría Lodedoria?

Sin embargo, Cliory no tenía mamá. Digamos que murió. Murió un 31 de diciembre. Digamos que murió antes de la cena familiar, seguramente ese día las bebidas quedaron esperando. Pero ese 31 de diciembre nadie, mucho menos en Maracaibo, quería trabajar, mucho menos a eso de las doce, porque la mamá de Cliory murió a las diez, pero a las once, mejor dicho, a las once y cincuenta y cinco, los hermanos, la hija, las nietas, el perro, las primas, en fin, la familia entera, la consiguió pálida, inconsciente, en el baño. El mundo se vino abajo, los abrazos de dolor llegaron, la calle absorta de la alegría de una muerte del año contrastaba con la muerte de la mamá de Cliory. Ese día no se dieron el “felizaño”, total, la muerte tiene la ventaja de detener el tiempo. El año viejo no había muerto, la señora sí.

Continuará...

martes, 8 de noviembre de 2011

Notículas del español


Tito Balza Santaella
 
Muchos animales son mudos, silenciosos; pero la mayor parte de los terrestres emiten sonidos con los que alegran o perturban la tranquilidad  de los espacios. He aquí las voces de veinticinco animales: La abeja zumba y susurra; el águila trompetea; el alcaraván chilla; la alondra o calandria canta, trina y gorjea; el arrendajo remeda y arremeda; el asno rebuzna, ornea y rozna; el autillo ulula; la báquira gruñe; el becerro berrea; la boa vahea; el buey muge; el búfalo bufa y rebufa; el búho ulula y chuchea; el caballo relincha, bufa y rebufa;  la cabra bala; el cabrito chozpa; el caimán llora; el canario canta, trina y gorjea; la cascabel o crótalo cascabelea; el cerdo gruñe y guarrea; el chacal aúlla y ladra; el chirulí dice su nombre; el ciervo bala, berrea, ronca, grazna, gazna, grajea, urajea, rebrama y brama; la cigarra chirría y chicharrea y el cigarrón zumba y bordonea. La mayor parte de estas voces son onomatopeyas.
.o0o.
Hablar o leer con pronunciación dificultosa, tarda y vacilante, trastocando a veces las letras o las sílabas, se dice en nuestra lengua balbucir o balbucear. El primero es el verbo  preferido por la Academia, obviamente por su claro origen etimológico: proviene del latín balbutire, de balbus, ‘tartamudo, tartajoso’, y por su antigüedad: está entre nosotros desde el siglo XVI, y fue San Juan de la Cruz uno de los primeros grandes poetas en utilizarlo. Mientras que balbucear es de origen popular y de reciente nacimiento (siglo XIX). Sin embargo, porque balbucir es defectivo, solo conjugable, como abolir y agredir, en las formas que tienen en sus desinencias la vocal -i-, el verbo balbucear se ha impuesto y hecho más general por su carácter personal.
.o0o.
Mejor y peor son adjetivos comparativos y variables en número, como todos los adjetivos. Así se dice: El mejor libro de la biblioteca, Los mejores libros de la biblioteca; pero cuando funcionan como adverbios comparativos son invariables como todos los adverbios. No se dice:  Los colegios mejores dotados del país, Se comprende que los llaneros no son los peores educados de Venezuela, sino: Los colegios mejor dotados del país, Los llaneros no son los peor educados de Venezuela.
.o0o.
Los términos estuve y sostuve contienen cuatro letras consecutivas por orden alfabético: stuv.
                                                        .o0o.
         El superlativo absoluto de luengo es longuísimo.
 
titobalzas@yahoo.es     http://twitter.com/ tbalzasantaella

martes, 1 de noviembre de 2011

Sarita


Por Ángel Alberto Morillo
1

No podía creer lo que estaba al frente de sus ojos, ¿era posible? No, no, no… pero cuándo fue. A fin de cuentas  una cuestión como esta no podía pasar desapercibida. La mejor manera de conocer a un desconocido era viendo la forma cómo escribe y piensa. Y abrió el faisbuk. La gente sí habla tonterías en estos espacios de la apariencia y de las medias tintas; la curiosidad fue más fuerte, ¿era posible? No, no, no. Cansada de tanto esperar, se le apareció así como así, se estregó los ojos ¿Era posible? Quizá, una corazonada le decía que en las solicitudes, no en las tonterías que dice la gente, en las solicitudes, no en las fotos ni en los comentarios. Fue así como poco a poco tecleó su nombre. Dios Santo, miles y miles, de muchas formas y colores, mujeres, feas, bonitas, elegantes, mentirosas, atrevidas, pero todas mujeres. Necesitaba hallarla.  Las palabras flotaban, indecorosas, lascivas a cualquier tratado gramatical, de ignorancia proporcional y descuidada. Aún así la solicitud seguía en pie.

La fe de encontrar alguna posibilidad quedaba circunscrita a un pedazo de esperanza; en estos dominios del entretenimiento, en estas plazas fantasmales de encuentro, de sociedad que pende de un cable, cuya metamorfosis son las teclas, una pantalla, una corneta, un sonidito odioso, inventado por desconocidos, el conocimiento le era mezquino. Aún así ella seguía buscando, incrédula, no hallaba la manera, sus cuarenta y muchos años delataban su impericia, denunciaban su imperdonable anacronismo, muy a pesar de ser amante fervorosa de las tesis más profundas de Platón y Hegel. ¿Pero de qué servían Platón y Hegel en el faisbuk? No los necesitaba muy a su pesar. Era una de las incomprendidas más, formaba parte de esas filas de milicianos del saber que no tenían acceso a las fatuidades de las TIC… Pero eso a ella no le importaba, sus ojos no lo podían creer, se sentía esta vez en la caverna. Platón tenía razón. Ella estaba loca, al borde de la oscuridad. ¿Pero quién era ella para merecer tanto?

De ahí que los personajes como Sarita son pocos y más cuando se apellidan Chávez, ¿faltaba menos? Decía para sus adentros. Son rasgos más llamativos de la personalidad, el orden y la disciplina, cuestiones que en estos tiempos son invisibles, tan detestadas como la ortografía y la gramática. Ella era una profesora detestada, obviamente daba ortografía y gramática, signadas por la disciplina y el orden, esas invisibles virtudes al faisbuquero, esa especie de seres grotescos. Todo esto, por supuesto, muy distante al orden y disciplina corporativos, más todavía en ese espíritu antineoliberal. Los sustantivos entrega, dedicación, altruismo, por un lado; los adverbios justamente, cabalmente por el otro; toda ella superlativa, su vida en sí era la vidísima; sin mencionar  su naturaleza copulativa: ser, estar y parecer. “Soy buena mujer, estoy bien formada y parezco filósofa”. Sin embargo, para el faisbuquero era más fácil criticar sus rulos, sus lentes, sus pantalones abultados, orientales de Shazán, sus chalecos ochenteros, sus cejas pronunciadas, su poco apego por los polvos compactos de colores, su desaliñada y poco femenina manera de vestir, para ellos, los faisbuqueros, era muy fácil. No faltaba menos, esos muchachitos imberbes que cuando mucho respiran porque sus pulmones los obligan, esos mismos que no sabían acentuar aún una palabra esdrújula, tan fácil a un buen oído, se daban el lujo de ver así a Sarita. Claro, con lo preocupada que estaba en su tesis de Platón  y Hegel, seguramente todas las imprecaciones resbalarían con su propio peso. El corazón de Sarita era así, pensaba muy en el fondo que aquella retahíla de improperios se debía esencialmente al nulo manejo lingüístico y comunicacional de sus alumnos. Total, ella era así… Tan sólo alguien como Bello o García Márquez algún día la harían cambiar por lo menos de opinión. Al menos todo aquello sucedía con el faisbuquero; con los tuiteros era peor. Definitivamente Sarita tenía de enemigo la ignorancia, si esto se tratase de alguna religión, Sarita estaba segura que el faisbuk y el tuiter eran el Aqueronte y el hades respectivamente.  Estaba condenada por esos demonios, seguramente les había robado el fuego. Ella, Sarita, la odiosa Sarita, era brillante.